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La ruta de Van Gogh en Francia. Un viaje para amantes del arte

La ruta de Van Gogh

Internacional

La ruta de Van Gogh en Francia. Un viaje para amantes del arte

La ruta de Van Gogh en Francia. Un viaje para amantes del arte

La ruta de Van Gogh en Francia es el viaje perfecto para los amantes del arte y por supuesto, para los seguidores del famoso pintor neerlandés.

Prefiero morir de pasión que de aburrimiento, dijo alguna vez el protagonista de una vocación religiosa fallida, pocas satisfacciones en la vida amorosa, escasos recursos económicos, nulo éxito para vender sus cuadros y para relacionarse socialmente, pero más de 800 obras de arte, ya que ni en los momentos más arduos dejaba de pintar.

Actualmente, es posible conocer su legado al viajar a destinos tan impresionantes como sus lienzos, siguiendo la ruta de Van Gogh en Francia.

La ruta de Van Gogh

Viajero sin querer

Van Gogh fue un viajero sin querer. Había pasado de Holanda a Londres, de ahí a París, Ámsterdam, Bruselas, Borinage. 

Estuvo vagando por Bélgica y distintos puntos de Francia, hasta que llegó a Arlés, donde se estableció conquistado por la soleada Provenza, cuando su trabajo tomó mayor claridad a pesar de haber sido internado por un trastorno psicológico.

En 1888 Vincent Van Gogh se trasladó al sur de Francia en busca de luz, la cual encontró para sus pinturas aunque no necesariamente para su vida.

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Van Gogh y sus viajes

La Provenza francesa no tiene el bullicio de París, tampoco sus monumentos históricos o restaurantes de renombre.

La vida en La Provenza parece pasar más lentamente entre campos de lavanda y olivos, entre playas desiertas y pueblos laberínticos donde se mezcla el arte con los escenarios rurales, entre mercados de ingredientes frescos y pasteles de almendras.

Ahí está también Arlés, que renaciera en el siglo XII después de las invasiones y pestes de la alta Edad Media.

Este Patrimonio de la Humanidad fue tal vez el sitio en el que Van Gogh se “halló” mejor que en ningún otro, por eso comenzamos la ruta de Van Gogh en esta región, para caminar sobre sus pisadas.

En Arlés, los estragos de la soledad y la neurosis se evidencian, su lóbulo de la oreja es mutilado por él mismo, es víctima de insomnio, ataques nerviosos, alucinaciones.

Así que voluntariamente se traslada a 27 kilómetros de Arlés.

La ruta de Van Gogh

La ruta de Van Gogh nos lleva también al norte de Francia, Auvers sur Oise, a donde el artista se traslada con el permiso de su médico de solo beber medio litro de alcohol al día.

Para ese momento, la vida de Vincent Van Gogh se extinguía, pero sus obras eran cada vez más espléndidas.

En esta región, el artista busca un tratamiento homeopático debido a que continua con ataques nerviosos, pero ahí, en 1890, pinta más de 80 cuadros y vende el primero.

De visita en París

Después de vender su primer cuadro, Van Gogh visita la ciudad de París para conocer al hijo recién nacido de su hermano.

Sin embargo, para Van Gogh París es una ciudad demasiado ruidosa e intranquila para permanecer más de 3 días, así que regresa a Auvers.

Su salud, situación económica y familiar lo agobian. Así que, temiendo un nuevo ataque de nervios, sale al campo y se dispara.

La bala no es extraída a tiempo y muere 3 días después.

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La ruta de Van Gogh en Arlés

Con pinturas como Los Girasoles, Café la Nuit, La Silla de Van Gogh o La Casa Amarilla, Van Gogh trata de plasmar la extraordinaria belleza natural de La Provenza.

Cuando los seguidores del artista visitan Arlés, no olvidan atravesar el puente Langlois, situado en el canal que va de Arles a Port-de-Bouc y que Vincent pintó porque le recordaba a su natal Holanda.

Arlés es un pueblo bohemio, se encuentra a una hora de distancia de Marsella y a media de Nimes o Aviñón.

Se recorre a pie como lo hizo Van Gogh, para conocer su rico patrimonio monumental entre vestigios romanos, como el anfiteatro del siglo I o los edificios medievales.

No te quedes sin visitar el hotel en el que se instaló el artista antes de alquilar su estudio en la Casa Amarilla (La Maison Jaune), que es parte de la ruta de Van Gogh señalizada.

Otros atractivos de esta región son la plaza del Forum con el Café la Nuit bajo un cielo estrellado, el puente metálico de Trinquitaille sobre el Ródano, el Viejo Molino de la calle Mireille, el Jardín Público del bulevar de Lices (que puede encontrarse casi idéntico en la pintura).

Y también está el Anfieatro, que gustaba a Van Gogh por el juego de luces y sombras que formaba la gente en sus pisos y los emblemáticos Alyscamps, que también son representados en su obra mediante los vestigios de la necrópolis galo-romana y los sarcófagos.

Espacios imprescindibles de la Ruta de Van Gogh

Tampoco hay que dejar de visitar el Espacio Van Gogh, un centro cultural universitario que en la época en que el artista se cortara la oreja (1888) fuera el hôtel-dieu Saint-Esprit, que ocupaba lo que fuera un hospital fundado en el siglo XVI, de dos pisos y una galería de arcos abierta a un jardín francés con un estanque en medio y varios parterres y árboles.

Es también de visita imprescindible el Teatro Romano y las Termas de Constantino.

Van Gogh permaneció en este sitio un año con tres meses, tiempo en el que pintó 200 cuadros.

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De camino al Mediterráneo

A 32 kilómetros al sureste, de camino al Mediterráneo, se localiza la reserva natural de La Camarga, donde se observa el paso de los flamencos rosas, los toros negros y los caballos salvajes blancos a la orilla de la playa en el atardecer.

Van Gogh pasaba algunas temporadas junto al mar del poblado Saintes Maries de la Mer, uno de los santuarios de la comunidad gitana que tiene su celebración principal en mayo.

En una carta a su hermano Théo, Van Gogh escribió:

Te escribo desde Saintes-Maries, a orillas del Mediterráneo. Me he pasado una noche a orillas del mar por la playa desierta. No era alegre, pero tampoco triste – era bello. 

La ruta de Van Gogh

La ruta de Van Gogh en Saint Rémy de Provence

En Saint-Rémy-de-Provence es costumbre visitar el hospital St Paul de Mausole, al que Van Gogh ingresó después de cortar su oreja y en donde puede visitarse la que fuera su habitación.

Vale la pena dedicar una tarde a caminar por el pintoresco pueblito de Les Baux, situado en la parte alta de una colina.

A Van Gogh le fascinó este destino por la calidad de la luz y el colorido de los paisajes que lo rodean y por eso pintó casi 150 cuadros y numerosos dibujos en un año.

Lienzos como Los lirios, Jardín del asilo Saint-Paul, La Noche estrellada, Autoretrato y La habitación del pintor, fueron inspiradas en esta región.

También, los viajeros gustan de retratarse en los campos de olivares, en los cuales el artista pintó varios cuadros en diferentes épocas del año, como en el momento de la cosecha de las aceitunas.

O en las ruinas romanas de Glanum, que lo inspiraron a pintar obras como Los dos agujeros y La Montaña de Saint Rémy.

La ruta de Van Gogh

La ruta de Van Gogh por el norte de Francia

Los últimos 70 días de su vida, Van Gogh los pasó al norte de París, en Auvers sur Oise. 

En este destino, aun puede contemplarse el sereno vaivén en la ribera del río Oise, que fuera representado por el artista en sus obras Barques avec figures au bord de l’Oise y Vue sur l’Oise.

Ahí se llevan a cabo regatas, conciertos y exposiciones como homenaje al artista.

De hecho,hay un recorrido que lleva a los viajeros por la ruta de Van Gogh y pasa por la iglesia que pintó con trazos sinuosos, la casa de su amigo Paul Gachet y la pensión donde murió.

La ruta de Van Gogh

Foto: npr.org

Una ruta de Van Gogh en Bélgica ¡para ciclistas!

En 2016 se dio a conocer la Ruta Ciclista Van Gogh en la provincia de Brabante.

Se trata de un recorrido temático de 335 km de extensión en el que se recorren los paisajes que plasmó Van Gogh en sus pinturas durante la primer etapa de su vida en Holanda de donde era originario.

La ruta pasa por puntos como la casa donde nació y vivió su infancia, su escuela, Nuenen, donde creó la cuarta parte de su obra y pintó lienzos como Tejedor de pie enfrente al telar o Campesinos comiendo patatas.

El Museo Noordbrabants en Den Bosch también puede visitarse para admirar algunas de sus primeras creaciones.

De rodada obligatoria es la Roosegaarde Van Gogh Cycle Path, una senda de 600 metros iluminada por piedras de LED, que funcionan con energía solar y que rememoran La noche estrellada.

 

Actualmente, distintos museos del mundo exhiben las obras de Van Gogh. Si estás en Francia, puedes encontrar sus cuadros en el Museo Angladon de Avignon, el Museo de Bellas Artes de Lille y el de Lyon, la Galería de Arte Dufresne, el Museo de Orsay, el Museo Rodin y el Museo de Louvre en París.

 

Van Gogh pintó más de 800 cuadros a lo largo de su vida. Su obra está distribuida en museos de Europa y Estados Unidos.

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