Carlos Bricka: Assist Card
Carlos Bricka conserva la disciplina de sus primeros años
Al frente de Assist Card México, Carlos Bricka conserva la disciplina de sus primeros años. Su historia habla de las decisiones que lo pusieron a prueba y del equipo que quiere dejar como legado.
Para explicar quién es, Carlos Bricka habla de la puerta de su oficina. “No dice Country Manager ni Director General, dice Carlos Bricka, vendedor”. Entró a Assist Card en 1993. Más de tres décadas después, esa identidad sigue definiendo su responsabilidad frente al equipo y los clientes.
La perseverancia viene de aquel comienzo. En sus primeros puestos de supervisión aprendió también que el equipo necesita acompañamiento. Por eso mantiene el trabajo de campo y el seguimiento. Sus responsabilidades crecieron junto con los conocimientos adquiridos y la experiencia de dirigir equipos en diferentes países.

Su paso por AIG y Grupo GEA amplió esa perspectiva, aunque también llevó consigo el modelo de contacto de Assist Card. “Creo que el turismo es un negocio de vínculo”, afirma. Para él, ese vínculo se construye cara a cara.
Crecer desde el terreno

Cuando regresó a México en 2017 encontró una oportunidad enorme. Apostó por oficinas en Guadalajara y Monterrey y amplió la presencia en aeropuertos. También identificó una tarea paciente: ayudar al viajero a entender la asistencia, entre dudas sobre tarjetas de crédito y seguros médicos.
Según Bricka, la operación casi se multiplicó por seis en una década, pese a la pandemia. Confirma un crecimiento superior al 25% en 2025 y sitúa a México como el tercer mercado regional, detrás de Argentina y Brasil. Para explicar el avance, habla de años de inversión. Su idea del liderazgo tiene una expresión concreta: contar con equipos y estructura donde hacen falta.
La prueba de estar cerca
La pandemia convirtió esa convicción en una responsabilidad inmediata. Bricka recuerda que en dos días el equipo comenzó a trabajar desde casa. Él y Arturo Rodríguez acudían casi diariamente a la oficina para coordinar la actividad que quedaba. La prioridad era proteger a sus colaboradores mientras sostenían la operación.


También relata que Assist Card retiró la exclusión para atender casos de COVID-19 y extendió, a su cargo, la vigencia de quienes quedaron varados por cierres de fronteras y falta de vuelos. La crisis puso a prueba la agilidad de la organización y su respuesta a los pasajeros.
En aquellos meses propuso trabajar con autoridades turísticas de los estados mexicanos para presentar sus destinos a las agencias. Después compartieron esas sesiones en otros países latinoamericanos. Una presentación reunió a más de 400 agentes. Mientras los viajes se detenían, buscó una forma de mantener la conversación.
El sentido de esa labor también aparece en una historia que recuerda: una adolescente viajó a París con un grupo de quinceañeras y sufrió una apendicitis que evolucionó hacia una peritonitis. Necesitó cirugía urgente; se preveía una hospitalización de más de diez días. Assist Card pagó la atención y el viaje del padre.
Al regresar, el padre le dijo que habría tenido que vender el departamento donde vivían para afrontar aquel gasto. La conversación quedó en la memoria de Bricka. Cuando explica la asistencia, vuelve a esa familia y a lo que estaba en juego.
Por eso insiste en revisar qué protección tiene realmente cada pasajero. Según afirma, 97% de las atenciones se realiza sin desembolso del viajero. Estima que la asistencia representa entre 2% y 3% del costo del viaje. Su argumento para las agencias nace de esa relación entre una compra pequeña y una emergencia que puede resultar enorme.
Escuchar para hacer mejor el trabajo
Bricka cuenta un ejercicio con dos vendedores de una misma agencia. Quien incorporó sistemáticamente una explicación de 30 segundos multiplicó por cuatro sus ventas. El otro mantuvo sus resultados habituales. Su conclusión pone el acento en la constancia: el ofrecimiento debe hacerse siempre. Acompañar al asesor significa darle herramientas para responder objeciones y entender al viajero.
Esa escucha también cambia la operación. En Irlanda, recuerda, las solicitudes de asistencia pasaron de dos o tres por semana a unas veinte. Al revisar los casos encontraron estudiantes latinoamericanos. Hablar con pasajeros y agencias especializadas permitió comprender la nueva demanda y reforzar la red de prestadores.
La relación con Mega Travel ilustra esa forma de trabajar: doce años de colaboración y participación conjunta en giras. En México, señala, Assist Card reúne unas 80 personas, con una fuerza comercial que permite cubrir el país. Al comparar canales, sostiene que los negocios con bancos y aerolíneas, incluso sumados, no representan lo que aportan las agencias.
“Assist Card late, crece, vive y hace cosas por el agente de viajes”.
El equipo que quiere dejar
Hacia 2027 busca profundizar esas relaciones y encontrar oportunidades dentro de sus clientes actuales. Destaca la integración con GoNexus y explica que la inteligencia artificial ya participa en procesos de la compañía, incluidas las ventas. Quiere dedicar más tiempo de calidad a cada socio para descubrir qué pueden hacer juntos.
“Creo que después de muchos años tengo el equipo que quiero”, dice cuando le pregunto por su legado. Habla de la calidad de sus colaboradores y reconoce el trabajo de la responsable de las finanzas. “No hay muchos secretos”, añade. En su explicación, dirigir también consiste en apoyarse en quienes conocen bien su trabajo.
“Me encantaría dejar un equipo súper formado”, dice. Habla de responsabilidad y seguimiento como hábitos que permiten avanzar. Aspira a que ese equipo incorpore nuevas herramientas sin olvidar cómo comenzó la relación con los clientes. En su visión, escuchar sigue siendo el punto de partida para crear productos y crecer.
“Hay que volver a las bases y salir a la calle”, insiste. Al frente del tercer mercado regional de Assist Card, Carlos Bricka quiere que su equipo conserve esa forma de trabajar. Su carrera ha ampliado el alcance de aquella primera relación con las agencias. El legado que imagina empieza por una petición sencilla: “No nos olvidemos de dónde venimos”.

