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Mexitours: La idea de mostrar a México

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Entrevista

Mexitours: La idea de mostrar a México

Mexitours: La idea de mostrar a México

Una desviación que cambió el rumbo

Jorge Mejía no llegó al turismo por herencia familiar ni por una ruta trazada desde niño. Llegó por una desviación. Quería ser el Albert Einstein mexicano, estudiar físico-matemáticas y seguir una vocación que en su cabeza parecía clara. Pero la vida, como suele pasar en el turismo, lo movió de itinerario. Una beca en Estados Unidos, el problema de revalidar estudios en México, una conversación sugerida por su madre y una frase inesperada le cambiaron el rumbo: “tu vida es el turismo”.

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Al principio, Jorge no entendía qué significaba eso. Turismo, le explicaron, era traer viajeros, pasearlos, divertirlos y hacer que amaran México. Lo que sonaba ajeno terminó convirtiéndose en destino. El primer día que entró a estudiar turismo sintió un clic. Lo describe como un pez que vuelve al agua. A partir de ahí, el camino dejó de parecer improvisado y empezó a tomar forma.

La primera escuela del turismo receptivo

Su primera escuela real fue el turismo receptivo. Tocó puertas en agencias, ofreció sus servicios y aprendió desde la operación. Trabajó con viajeros de alto nivel, conoció hoteles emblemáticos, entendió el valor del trato personal y descubrió que mostrar México exige mucho más que saber describir un sitio. Hay que recibir, mover, resolver, acompañar y cuidar cada detalle. Esa fue la semilla de Mexitours.

Una empresa nacida desde cero

La empresa nació en 1979 con una primera unidad de transporte y un ahorro modesto. Jorge no venía de una familia turística. No heredó una cartera de clientes ni se llevó una base de datos ajena. Lo dice con orgullo: Mexitours nació desde cero. Ese origen importa porque marca el tono de la historia. Antes de ser DMC, antes de manejar circuitos, grupos, incentivos, lujo o mercados especializados, Mexitours fue una empresa que aprendió a operar con los pies en la calle.

Transporte, escenarios y primeros clientes

Los primeros clientes llegaron desde caminos distintos. Por un lado, el turismo formal. Por otro, el mundo artístico: Los Ángeles Negros, Juan Gabriel, María Medina, María del Sol y Amanda Miguel en sus inicios. Ese cruce entre transporte, escenarios, operación y receptivo le dio a Jorge algo que después sería fundamental: reflejos. Mover personas no es solo ponerlas en un autobús. Es anticipar horarios, estados de ánimo, urgencias, equipajes, imprevistos y expectativas.

El salto hacia el operador receptivo

El gran salto llegó en 1990 y 1991. Mexitours dejó de ser principalmente una empresa de transporte para convertirse en un operador receptivo con ambición más amplia. Ahí aparece una figura decisiva: José Haro, quien llegó con una promesa que sonaba excesiva:

“te voy a traer el mundo a tus pies”. Jorge escuchó. Apostó. Y esa decisión abrió una nueva etapa para la empresa.

Alicia Mejía, columna estructural de Mexitours

También abrió la puerta a Alicia Mejía. En esta historia no se puede hablar solo de padre e hijo. Alicia es columna estructural de Mexitours. Entró primero como apoyo, después tomó chequeras, conciliaciones, finanzas y administración. Desde entonces, Jorge reconoce que ella sostiene una parte esencial del negocio. Su disciplina, honestidad, orden y capacidad de decisión permitieron que la operación creciera sin perder control. Mexitours no se entiende sin esa combinación: visión, operación y estructura.

Andrés Mejía y una llegada desde otra ruta

Andrés Mejía llegó desde otra ruta. Estudió performance arts en Canadá: teatro, cine, cámara. Al volver a México no parecía evidente que su destino fuera el turismo. Decidió probar Mexitours por seis meses. Han pasado casi dos décadas. Como en el caso de su padre, el clic llegó desde dentro. No entró como gerente. No apareció con oficina grande ni cargo impuesto. Empezó desde abajo, como asistente del asistente, con un escritorio improvisado y una jefa que le enseñó el trabajo real.

Ganarse legitimidad desde abajo

Ese punto define su legitimidad. Andrés no heredó solo un apellido. Tuvo que entender el oficio. Tuvo que ver el esfuerzo que había detrás de la empresa, el sacrificio de sus padres, los viajes, la ausencia, la presión y el peso de representar a México. De niño, llegó a esconder el pasaporte de su madre para que no viajara. De adulto, entendió que esos viajes también construyeron la empresa que hoy forma parte de su vida.

El equilibrio entre visión, estructura y relevo

Trabajar con sus padres le exigió encontrar su propio lugar dentro de un brillo que ya existía. Jorge aporta una energía expansiva, social, amorosa, llena de historias. Alicia aporta precisión, cierre, estructura y claridad. Andrés aprendió de ambos. Dice que tomó algo de la capacidad social de su padre y algo de la concreción de su madre. Ese equilibrio es uno de los secretos de una empresa familiar que no quiere vivir solo de nostalgia.

Leemba y el turismo LGBTQ+

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El primer gran proyecto que Andrés impulsó fue Leemba, una marca enfocada en turismo LGBTQ+ y lujo. La idea no nació en el vacío. Jorge ya había visualizado desde años antes la oportunidad de atender ese mercado, pero Andrés la tradujo a otro lenguaje. Entendió que muchos clientes buscaban seguridad, sensibilidad y discreción, no una etiqueta estridente. Leemba, palabra maya relacionada con brillo, permitió hablarle a una comunidad desde el respeto y la sofisticación. Ahí se ve el relevo: una idea del padre, leída y actualizada por el hijo.

La importancia de saber escuchar

Mexitours ha crecido porque escucha. Jorge insiste en que saber escuchar es una de las claves del éxito. Escuchar al cliente, al colaborador, a la persona que limpia la oficina, al guía, al operador, al mercado. No todo se aplica, pero todo se considera. En operación turística, la soberbia cuesta caro. La humildad, en cambio, puede convertirse en ventaja competitiva.

La crisis Taylor Swift

La empresa también ha aprendido en la crisis. El caso Taylor Swift fue una prueba durísima. Mexitours fue afectada por una estafa en cadena relacionada con boletos para conciertos y terminó enfrentando a cientos de viajeros de Guatemala y Ecuador. Jorge dio la cara. Alicia tomó la decisión financiera: reembolsar el cien por ciento. Andrés viajó a Guatemala, incluso después de recibir amenazas, para explicar lo ocurrido, proteger la reputación y demostrar que la empresa respondía.

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Cuando la reputación se prueba en público

Esa historia revela el verdadero tamaño de una marca. Cuando todo va bien, cualquiera habla de servicio. Cuando algo se rompe, la reputación se prueba en público. Mexitours pudo esconderse o patear responsabilidades. Eligió enfrentar, pagar, viajar, explicar y sostener su nombre. Esa respuesta no borra el golpe, pero lo transforma en una lección: una empresa vale por lo que hace cuando el costo de hacer lo correcto es alto.

Heredar el oficio de mostrar México

Por eso el concepto de esta entrevista no es solo “operar México”. Es heredar el oficio de mostrar México. Jorge habla del país con una mezcla de orgullo y lucidez. Rechaza la frase “como México no hay dos” porque le parece petulante frente a la belleza del mundo entero. Pero al mismo tiempo sabe que México tiene algo propio: magia, historia, música, gastronomía, gente, tequila, mezcal, cerveza, mariachis, tacos y una capacidad de emocionar que aparece en cualquier rincón del planeta.

México se vende casi solo, pero hay que saber operarlo

Andrés lo complementa con una mirada actual. México, dice, se vende casi solo porque despierta emoción, pero eso no significa que baste con decir México. Hay que saber operarlo, explicarlo y cuidarlo. El país tiene playa, bosque, ciudades, cultura, mundial, hospitalidad y una autenticidad que hoy resuena con fuerza en el mundo. Pero esa promesa necesita empresas capaces de cumplirla.

Comunicación, confianza y trabajo en equipo

La clave, en voz de ambos, está en comunicación, confianza y trabajo en equipo. No como frases de manual, sino como hábitos diarios: consultar inversiones, discutir riesgos, escuchar la experiencia de una generación y abrir espacio a la innovación de otra. En esa mesa también está Alicia, con una presencia que ordena y aterriza. Jorge imagina la empresa como un reloj: cada manecilla cumple una función distinta para que todo avance.

Una empresa construida con trabajo

Mexitours destaca porque no nació de la especulación, sino del trabajo. Porque convirtió transporte en receptivo, receptivo en experiencias y experiencias en historia familiar. Porque entendió que el turismo mexicano no se sostiene solo con fotos bonitas, sino con flota, guías, pagos, crisis, decisiones y gente que da la cara.

Cómo quieren que se recuerde a Mexitours

Cuando se pregunta cómo quieren que recuerden a Mexitours, Andrés no habla solo de tamaño. Habla de historia: una colección de momentos, lecciones y experiencias que han ayudado a moldear el turismo de México. Jorge prefiere algo más íntimo: que lo recuerden como un hombre sencillo, feliz, trabajador, que nunca perdió el piso y que amó profundamente a su país.

Heredar también es cuidar

Al final, una familia fuerte sí puede hacer empresas fuertes. En Mexitours, el legado no está guardado en una oficina. Está en una ruta que sale a tiempo, en un pasajero que descubre México, en una crisis enfrentada de frente y en una segunda generación que entendió que heredar no es recibir una empresa: es aprender a cuidarla.

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