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La hacienda ideal para amantes de las selfies

Haciendas de Tlaxcala: San José Atlanga

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La hacienda ideal para amantes de las selfies

La hacienda ideal para amantes de las selfies

La hacienda de San José Atlanga se encuentra ubicada en el municipio de Atlangatepec, a 45 minutos de Tlaxcala capital, fue fundada en el año de 1890. Está dedicada a la crianza de toros de lidia siendo hoy la tercera ganadería más antigua de México. La estancia en esta hacienda te permite transportarte al pasado en cada espacio de su construcción. Aquí conocerás de viva voz y el lugar donde se desarrolló la historia de una gran mujer que, con amor y dedicación, crió a un Toro Bravo llamado ” Sancho”. A continuación te la comparto.

“La historia de Sancho”

En la vida de Atlanga sucedió un hecho que se tradujo en un peculiar recuerdo para la familia Rodríguez; el descubrimiento de “Sancho”, un becerrito al que los vaqueros encontraron una mañana en medio de los pastos de un potrero.

La madre había muerto y aunque David (el ganadero) dio la orden de que lo mataran porque no había muchas posibilidades de que sobreviviera, una de las hijas, Josefina se encariñó de tal forma que lo crió con biberón y lo sacó adelante. Al cabo de unos meses el “recental” se convirtió en “añojo” y más tarde en “eral”, siempre bajo los cuidados de su dueño, que lo vio desarrollar hasta llegar a “novillo”.

La presencia de “Sancho” en la casa era inevitable, y lo mismo subía las escaleras, que entraba en la sala y daba unos sustos de órdago a los visitantes o invitados. Cuando era un “toro” con cuajo, el ganadero lo envió a una corrida en Orizaba. La misma Josefina, con el dolor que aquella acción implicaba, lo embarcó en la finca y también acudió a la plaza.

La expectación del público por ver el juego de “Sancho” era desbordante y hasta periodistas de la talla de Pepe Alameda y Paco Malgesto acudieron a cubrir el festejo, le tocó en suerte a Arturo Álvarez “El Vizcaíno”. “Sancho” se desempeñó con nobleza durante la lidia y a petición popular, “Josefina” lo llamó desde el burladero para acariciarlo, situación que sensibilizó al juez de plaza para indultarlo.

De regreso al rancho, el toro consentido se volvió “mañoso” y se salía de los corrales de la casa para irse con las vacas. Esto disgustó mucho al ganadero que prefirió sacrificarlo.

Actualmente

Hoy la hacienda ganadera de San José Atlanga ofrece a los visitantes una gran experiencia del llamado turismo rural, al conocer de cerca todas las etapas de crianza de los toros de lidia. Así como hospedaje recorridos, talleres, cabalgatas, festivales taurinos y hasta un Temazcal. La cercanía con la laguna de Atlangatepec aumenta aún más la belleza del lugar y las opciones de ocio.

¿Qué opinas de San José Atlanga?

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