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Para que no me olvides: Guanajuato

Para que no me olvides: Guanajuato

Para que no me olvides: Guanajuato

Amor de mis amores:

Hoy que el Cristo de las alturas te bendice a la distancia, tengo la certeza de que nuestras almas volverán a perderse entre rincones coloniales sin salida, al compás de las guitarras y las panderetas.

Y esperando que nuestro dulce reencuentro suceda, quiero enviarte los recuerdos de mi tierra, para que no me olvides.

Te mando los días de octubre, esos en los que llenaste tus sentidos de arte, cultura y nuevos amigos.

Recibe sin recelo esta joya, extraída de las entrañas de mi ser para hacerte brillar más de lo que ya lo haces. 

Que te acompañe este acorde, para que cantes alegre por mi recuerdo mientras brindas por nuestro amor y que te deleiten estas letras, construidas en el imaginario de mi gente para entretener tus noches con un sin fin de historias.

Tómate el tiempo alma mía para recorrer en casa uno de mis más preciados emblemas, símbolo de los héroes que dieron Patria a nuestra nación.

Y si tu sed reclama, recibe entonces la vid de mi tierra, con la que conquisté tus atardeceres mientras recorrías verdes senderos.

Y te mando mi luna de plata, como símbolo de la magia que perdura en el tiempo.

Por último, recibe un cubito de azúcar, como presagio de los dulces momentos que están por venir.

Continuemos escribiendo nuestra historia.

Te quiere y extraña, tu Guanajuato

Paraquenomeolvides

Los detalles de esta carta

1. El Cristo de las alturas al que se refiere el escritor de estas letras, es aquel guardián del Cerro del Cubilete al que tanto guanajuatenses como visitantes, guardan honor y respeto.

Vigilante y siempre majestuoso, esta figura religiosa de 2579 metros sobre el nivel del mar y construida en 1940, se erige en una montaña localizada en el cercano municipio de Silao.

Hoy es uno de los santuarios más visitados de México, después de la Basílica de Guadalupe y de la de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos en Jalisco.

Cada 5 de enero, los cabalgadores de la región, ataviados con estandartes celebran una gran misa, representando a sus respectivas localidades.

Silao

2. Guanajuato capital es una hermosa ciudad Patrimonio de la Humanidad que se distingue por sus intrincados callejones, lo que el autor denomina como rincones coloniales sin salida en esta carta.

En la ciudad se cuenta unos 3mil 200 callejones, en algunos pasa solo una persona y con cuidadito.

Entre sus recovecos esconden tiendas de dulces, hotelitos o cafecitos, así como algunas leyendas, como la del Callejón del beso. 

Otros tantos se reconocen por sus peculiares nombres, como el callejón del perro muerto, el resbalón o el del infierno.

Una buena forma de conocerlos es a través de una callejoneada, en la que la música, los juegos, las leyendas y los cantos acompañan a los viajeros en su recorrido.

Callejones

3. Los días de octubre a los que se refiere el escritor de la carta son los del Festival Internacional Cervantino, que desde hace ya 47 años se lleva a cabo de mediados de octubre a los primeros días de noviembre.

Durante esta fiesta, diversas manifestaciones artísticas y culturales de México y del mundo hacen gala de un gran talento.

Sitios públicos de la ciudad como la explanada de la Alhóndiga de Granatitas, las escaleras de la Universidad de Guanajuato, la Plaza San Roque y las muchas otras bellas placitas de Guanajuato se convierten en foros al aire libre.

La ciudad completa se vuelve una fiesta las 24 horas, en la que la música, la danza, el teatro y las artes plásticas son las principales protagonistas.

Y aunque la ciudad de Guanajuato es la sede principal, también esta fiesta cultural se extiende a las ciudades de León, San Miguel de Allende y a la Ciudad de México.

Festival Internacional Cervantino

4. Cuando habla de las entrañas de su ser, el autor de esta carta no podría referirse a otra cosa que a las minas de Guanajuato, algunas aun activas.

En la ciudad pueden visitarse algunas minas como la Mina de la Valenciana o la bocamina de San Ramón.

Durante los recorridos, los visitantes aprenden sobre el proceso de extracción de los minerales y exploran, protegidos con cascos el interior de las minas, conociendo además la forma de vida de los mineros y algunas leyendas.

Mina de Guanajuato

5. Que te acompañe este acorde, le dice Guanajuato a su amada, refiriéndose a uno de los temas musicales guanajuatenses más emblemáticos en todo México, la canción Caminos de Guanajuato, escrita por José Alfredo Jiménez, oriundo del pueblo mágico de Dolores Hidalgo.

En la melodía, el autor describe breves vivencias en diversos municipios de Guanajuato, destacando su paso por Salamanca, ya que ahí le hiere el recuerdo.

Y es que se dice que fue en este municipio en donde falleció el hermano del autor de la canción en 1955.

José Alfredo Jiménez

6. El autor envía unas letras en su carta, construidas dice, en el imaginario de su gente, refiriéndose ni más ni menos que a las tantas leyendas que hay en Guanajuato.

Libros completos se escribieron ya sobre historias y mitos supuestamente desarrollados en esta ciudad, algunas de amor, otras cómicas y muchas tantas, de terror.

Además de la conocida Leyenda del Callejón del beso, la gente gunajuatense puede contarnos otras historias igual de interesantes.

Tal es el caso por ejemplo de la Leyenda del Pípila, la de la Casa de los lamentos, la del Usuraro del Baratillo o su particular versión de la Leyenda de la llorona.

Leyendas

7. Uno de los más preciados emblemas de Guanajuato es por supuesto, la Alhóndiga de Granaditas, que puede recorrerse de forma virtual sin salir de casa.

Este recinto posee vital importancia histórica en la ciudad de Guanajuato y es sin duda un atractivo de imperdible visita.

El edificio se construyó a finales del siglo XVIII para funcionar como almacén y comercio de granos, para después convertirse en uno de los principales  escenarios de la lucha de Independencia de México.

Su función más importante fue como refugio de familias y tropas, hasta que fue tomado el 28 de septiembre de 1810, gracias a Juan José de los Reyes Martínez Amaro, mejor conocido como El Pípila, quien permitió el acceso incendiando sus puertas.

Hoy es el Museo Regional de Guanajuato Alhóndiga de Granaditas.

Alhóndiga de Ganaditas

8. La vid de la tierra guanajuatense a la que se refiere el autor es la variedad de viñedos que se encuentran en el estado de Guanajuato.

El estado cuenta con todo un circuito del vino para deleitar a los paladares más selectivos, especialmente en los municipios de San Miguel de Allende y Dolores Hidalgo.

Destacan los viñedos Cuna de Tierra, Rancho Toyán, Dos Búhos, Hacienda San José la Vista que ofrecen recorridos a los visitantes, así como catas y experiencias sensoriales.

No hay que dejar de acudir a Guanajuato durante las Fiestas de la Vendimia si se es amante del vino, a celebrarse durante agosto.

Viñedos

Cuna de Tierra

9. Al decir Luna de plata, el autor de esta carta hace referencia al Séptimo Arte, ya que el cine es otro medio útil para conocer algunos destinos y a veces, parte de su cultura.

Guanajuato ha sido escenario del cine tanto nacional como internacional, así como del cine clásico y de dibujos animados.

Solo basta recordar cintas como Santo contra las momias, Once upon a time in Mexico, El Estudiante, Juan sin miedo, La leyenda de la llorona o la Leyenda de las momias de Guanajuato, para darse una idea.

De hecho, el cine es de tal importancia para Guanajuato que a mediados del mes de julio celebra el GIFF (Guanajuato International Film Festival) desde hace 23 años.

Cine

10. Para despedirse, el enamorado Guanajuato envía a su amada un cubito de azúcar, como símbolo de los dulces típicos guanajuatenses que abundan en la ciudad.

Es común que al pasear por las callecitas empedradas de Guanajuato, el viajero encuentre constantemente a su paso las dulcerías guanajuatenses con novedades que en otra época no imaginaríamos.

Pero es en el Mercado Hidalgo donde los viajeros golosos podrán darse vuelo al encontrar todas las variedades existentes, desde una tradicional charamusca (dulce en forma de momia) hasta un exquisito dulce de guayaba.

Y no hay que olvidarse en el camino de regreso de pasar por unas fresas de Irapuato o una cajeta de Celaya.

dulces típicos

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