Entrevista
Carlos Berzunza: Islandia, más cerca de México
Carlos Berzunza, Cónsul Honorario, comparte las claves para convertir el interés por Islandia en una venta bien asesorada
Entender qué busca el viajero
Vender Islandia exige empezar por una pregunta sencilla: ¿qué espera encontrar el viajero? Algunos llegan atraídos por las auroras; otros quieren glaciares, volcanes o baños geotérmicos. El agente debe descubrir qué imagen despertó el interés y, desde ahí, construir un viaje que funcione aun cuando el clima cambie los planes. La fotografía abre la conversación; la asesoría concreta la venta.
Carlos Berzunza, Cónsul Honorario de Islandia en la Ciudad de México, ve espacio para crecer. El destino encaja con viajeros que ya conocen Europa y buscan algo distinto, así como con parejas o clientes interesados en naturaleza y bienestar. No hace falta ser un explorador experimentado. Sí conviene caminar, aceptar cambios de clima y seguir las indicaciones de seguridad.
El número de días define el producto
El número de días define el producto. Con tres o cuatro noches, el viajero puede establecerse en Reikiavik, conocer la capital y recorrer el Círculo Dorado. La ruta reúne Þingvellir, la zona geotérmica de Geysir y la cascada Gullfoss. Puede añadirse la Laguna Azul, cuyas aguas proceden del sistema geotérmico de Svartsengi. Funciona para quien combina Islandia con otra ciudad europea.
Con una semana, la Ring Road ofrece una experiencia mucho más amplia. Sus 1,322 kilómetros rodean la isla y acercan al viajero a pequeñas poblaciones, campos de lava y paisajes costeros. Siete días representan el mínimo razonable; en invierno conviene dejar margen adicional. Un programa demasiado ajustado queda expuesto a cambios de clima, cierres temporales y trayectos más lentos de lo previsto.
Cada temporada ofrece una Islandia distinta
La temporada modifica por completo el argumento de venta. El verano aporta muchas horas de luz y facilita los recorridos en carretera. El invierno permite visitar cuevas de hielo y salir en busca de auroras. Diamond Beach cambia cada día porque las olas mueven los fragmentos de hielo sobre la arena negra. “En cualquiera de las opciones vas a ver cosas distintas”, explica Berzunza. Esa variedad también abre la posibilidad de vender un segundo viaje.
Cómo manejar la expectativa de las auroras
Con las auroras conviene hablar con absoluta claridad. La temporada habitual va de septiembre a abril, pero su aparición depende de la oscuridad y de condiciones atmosféricas favorables. Nadie puede garantizarlas. El agente debe integrar la búsqueda dentro de un programa atractivo por sí mismo. Así protege la expectativa del cliente y evita que toda la experiencia dependa de una sola noche.
Cuándo apoyarse en un operador local
También debe saber cuándo apoyarse en un operador local. Berzunza lo aprendió durante una caminata sobre un glaciar. Llegó tan abrigado que, según cuenta, “como buen mexicano, me había llevado hasta el sarape”. El guía le pidió quitarse varias capas para evitar que el sudor se enfriara. En glaciares, cuevas de hielo o rutas invernales, el acompañamiento profesional aporta seguridad y conocimiento del terreno.
Costos, conexiones y requisitos
Islandia tiene costos altos, especialmente en alimentos y excursiones, pero ofrece alojamientos de distintas categorías. Los mexicanos pueden realizar visitas turísticas cortas sin visa, bajo las reglas del espacio Schengen. El vuelo suele requerir una conexión en Norteamérica o Europa. Explicar desde el inicio el presupuesto, los traslados y el ritmo del itinerario ayuda a cerrar una venta sin sorpresas posteriores.
Un enlace para acercar Islandia a México
Berzunza ofrece al sector mexicano un apoyo adicional: acercar a las agencias con oficinas de promoción y proveedores islandeses. “Yo con mucho gusto puedo servir de enlace”, afirma. La oportunidad está abierta. El agente que conozca las temporadas, diseñe tiempos realistas y elija buenos socios podrá acercar Islandia a un viajero mexicano que quizá todavía no sabe que ese es su próximo gran viaje.