Entrevista
Heredar el mundo, construir confianza
El inicio de una trayectoria
Octavio Hernández no llegó a Discover The World México desde la comodidad de una ruta lineal. Llegó después de haber probado varias vidas posibles. Estudió ingeniería aeronáutica, trabajó en un banco, tocó la batería en una banda, salió de gira por México y Estados Unidos, volvió a empezar y terminó entrando a American Airlines desde abajo, como office boy, con un título que sonaba mejor de lo que realmente implicaba: Accounting Clerk.
En la práctica, bajaba cajas, buscaba vouchers, cargaba archivos y entendía, desde el piso más operativo, cómo se movía una gran compañía aérea.
Aprender desde la operación
Esa primera etapa importa porque explica su manera de entender el negocio. Octavio no se formó solo en juntas directivas. Se formó entre papeles, procesos, vuelos, idiomas, errores, aprendizaje y disciplina. Entró a American Airlines con necesidad de trabajar y terminó escalando hasta convertirse en director comercial para México. Durante quince años conoció la lógica corporativa, sus fortalezas y sus límites. Aprendió a vender, representar, negociar, escuchar al mercado y entender que las marcas globales necesitan algo más que presencia: necesitan traducción local.
El nacimiento de Discover The World México
Discover The World México nació precisamente de esa lectura. A Octavio le propusieron crear una empresa mexicana conectada a una organización mundial de representación. Al principio dudó. Tenía una posición sólida, una carrera fuerte y planes dentro de la aerolínea. Pero la insistencia de quienes veían una oportunidad para México terminó abriendo el camino.
Hacía falta alguien con experiencia, relaciones, conocimiento comercial y sensibilidad para representar marcas internacionales ante el trade mexicano. Octavio aceptó. Con el tiempo, la pregunta dejó de ser si se había equivocado. La respuesta fue otra: quizá debió hacerlo antes.
La preparación constante
La historia de Octavio también es una historia de preparación constante. Él mismo recuerda que uno de sus grandes retos fue el inglés. Trabajaba para una aerolínea estadounidense y no dominaba el idioma como necesitaba. En lugar de resignarse, tomó los vuelos disponibles a San Antonio, caminó solo, entró a funciones de cine sin entender casi nada y se obligó a escuchar. Esa imagen resume mucho de su carácter: aprender aunque incomode, avanzar aunque no haya mapa perfecto.
El ingreso de Alberto
Alberto Hernández llegó a Discover desde otra puerta. Estudiaba Derecho y trabajaba en un despacho, pero algo no terminaba de hacer sentido. Le gustaba la teoría, pero la práctica lo desencantaba. Un día vio a su padre llegar feliz, con música a todo volumen, y se preguntó qué hacía ese hombre para vivir con tanta energía. La respuesta lo acercó a Discover.
Pero entrar no significó recibir un cargo cómodo. Octavio fue claro: dentro de la empresa no era “papá”, era Octavio, don Octavio o señor Hernández. Alberto llegaba a aprender, a trabajar y a empezar desde cero. También llegaba con el peso inevitable de ser el hijo del jefe. No todos lo recibieron con flores. Tenía formación, pero no conocía el negocio. Tuvo que aprender tarifas, nomenclaturas, reembolsos, rutas, aeropuertos, códigos, operación y, sobre todo, la relación con agencias.
Ganarse un lugar
Su mentor directo fue Guillermo Hernández, quien lo llevó al terreno operativo y comercial. Alberto recuerda los nervios de visitar agencias, hablar frente a clientes y sostener una presentación. No era natural al principio. Se preparaba, ensayaba, practicaba frente al espejo. Hasta que un desayuno en Hacienda de los Morales cambió algo.
Presentó una aerolínea ante cien personas, recibió felicitaciones de agentes, cliente y padre, y entendió que ahí podía haber un camino propio. No era solo el hijo de Octavio. Podía aportar.
El relevo comenzó a tomar forma
Octavio tuvo también sus momentos de confirmación. Uno ocurrió en una agencia importante, mientras Alberto presentaba. Un personaje de peso en la industria murmuró más de una vez: “qué fregón”. Al terminar, le dijo a Octavio que hacía tiempo no veía a alguien joven con esa capacidad. Ese comentario tuvo valor porque no venía de la indulgencia familiar. Venía de alguien que habría criticado sin problema si la presentación no hubiera estado a la altura. Ahí Octavio entendió que Alberto tenía carrera propia.
El segundo momento llegó cuando Discover lo invitó a tomar responsabilidades regionales para Latinoamérica. Alberto empezó a participar en proyectos más amplios, traer cuentas, involucrarse con otros mercados y ganar reconocimiento dentro de una red global. Para Octavio, esa fue una señal definitiva: el relevo no consistía en conservar una silla, sino en ampliar el alcance.
Los valores que sostienen la empresa
Los pilares que Alberto reconoce en su padre son claros: honestidad, comunicación y una frase que parece sencilla pero define una cultura: no es el qué, es el cómo. En representación turística, esa diferencia es enorme. No basta con tener un producto, una tarifa o una campaña. Importa cómo se habla con una agencia, cómo se responde ante un cliente, cómo se negocia con un proveedor y cómo se cuida una relación después de vender.
Alberto agrega a esa base algo propio: velocidad, valentía y acción. Octavio lo describe como alguien entrón, capaz de tocar puertas, enfrentar oportunidades y moverse sin achicarse. También reconoce una diferencia generacional: él viene de un mundo más pausado, de cartas dictadas, correcciones, archivos y tiempos largos. Alberto trabaja en un entorno inmediato, donde la respuesta, el plan y la ejecución ocurren casi al mismo tiempo. Esa mezcla de oficio y velocidad ha vuelto más fuerte a Discover.
Una relación basada en el respeto
La relación padre-hijo se sostiene sobre respeto. No siempre piensan igual, pero han aprendido a escucharse. Alberto entiende que trabajar con su padre le permitió conocer al hombre detrás del título: sus miedos, sueños, triunfos, aprendizajes y formas de mirar la vida. También aprendió a separar tiempos.
En la oficina pueden discutir trabajo; el fin de semana intentan volver a ser familia. Esa frontera, aunque imperfecta, ha sido clave para que la relación no se desgaste.
El valor del factor humano
Discover The World México destaca por una idea que ambos repiten de distintas formas: calidez humana. La empresa representa marcas internacionales, pero su negocio sigue siendo profundamente humano. Su relación con agencias no parte de verlas como canal abstracto, sino como personas que también quieren hacer bien su trabajo. Para Alberto, el agente de viajes ocupa el lugar número uno. El modelo es B2B, y después de 36 años la empresa sabe que se debe al trade.
La pandemia y un nuevo impulso
La pandemia fue una prueba decisiva. En medio de la incertidumbre, surgió una oportunidad que exigía temple: una aerolínea decidió operar en México bajo el modelo de representación. Alberto empujó, Octavio acompañó y Discover encontró un respiro en uno de los momentos más duros de la industria. Otro episodio clave fue Southwest. En Dallas, frente al equipo de la aerolínea, Octavio cedió la presentación a Alberto. Un mes después, la cuenta fue ganada. Para Alberto, ese momento fue especial porque sintió que ya no solo ejecutaba instrucciones: construía la empresa junto a su padre.
Admiración mutua
La admiración entre ambos no es decorativa. Alberto admira la disciplina de Octavio: levantarse temprano, estar impecable, responder, trabajar, insistir. Como padre, admira su amor incondicional. Octavio, por su parte, ve en Alberto continuidad, capacidad y una forma de liderazgo que puede llevar la empresa más lejos, siempre que no sacrifique algo que hoy entiende mejor: la vida también debe vivirse.
Una empresa con visión de futuro
Por eso esta entrevista no habla solo de sucesión empresarial. Habla de presencia. Octavio insiste en el aquí y ahora, en disfrutar lo que se construye mientras ocurre. No mira la trascendencia como estatua ni como placa en una pared, sino como la capacidad de estar realmente en la conversación, en el trabajo, en la comida, en el viaje y en el vínculo con quienes importan. Alberto quiere que Discover sea recordada como una empresa íntegra, con garra, capaz de acercar productos internacionales al mercado mexicano y convertirlos en viajes soñados para los clientes.
Traducir el mundo para el trade
Discover The World México destaca porque heredó una mirada global y la volvió lenguaje local. Porque entiende que representar no es repetir un discurso corporativo, sino traducirlo para agencias, clientes y mercado. Octavio abrió el camino con disciplina, oficio y humanidad. Alberto lo continúa con preparación, velocidad y valentía. Entre ambos han construido una empresa que no solo representa al mundo: lo acerca al trade mexicano con respeto, calidez, criterio y visión de futuro.