Entrevista

Exoticca: Rafael Aponte

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La rentabilidad volvió al centro del turismo

En días pasados conversamos con Rafael Aponte, Director comercial de Exoticca en México, sobre una pregunta que hoy ya no puede esquivar ninguna empresa turística: qué significa crecer cuando el mercado exige eficiencia, velocidad y rentabilidad al mismo tiempo. La respuesta no salió de un discurso futurista. Salió de una lógica más empresarial: escuchar al cliente, usar tecnología con intención y simplificar la operación.

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Un nuevo enfoque para crecer

Aponte lo plantea con claridad. La industria dejó atrás la etapa en la que el éxito se medía por número de oficinas, tamaño de estructura o cantidad de personal.

“El enfoque es la rentabilidad”, resume. Para él, una empresa sana entiende qué necesita el viajero, diseña productos que responden a esa demanda y facilita procesos tanto hacia el cliente como dentro de la compañía.

La eficiencia en los grandes viajes

Esa lectura cobra especial sentido en el segmento de grandes viajes. Exoticca trabaja con circuitos internacionales, destinos de largo radio y experiencias que no se resuelven con una reserva simple. En México, explica Aponte, la compañía opera con más de 150 circuitos ya armados, producto propio y tecnología propia. La combinación permite algo que durante años fue difícil en los viajes complejos: velocidad sin perder flexibilidad.

Productividad que reduce la fricción

Ahí aparece la primera gran lección para el trade mexicano. Productividad implica algo más que vender más: reducir fricción. Un agente puede tomar un itinerario base, ajustar noches, categoría de hotel, cabina aérea, estilo de acompañamiento o servicios terrestres, y convertirlo en una propuesta cerrable en minutos. Lo que antes podía tomar dos horas frente al cliente hoy puede resolverse en diez minutos cuando la plataforma, el producto y la operación están bien integrados.

Tecnología con propósito

La tecnología, en ese sentido, deja de ser un adorno. Aponte habla de inteligencia artificial y automatización como herramientas de apoyo al criterio humano. La IA ayuda a posicionar producto, ordenar información y acelerar procesos. La automatización impacta especialmente el back office, donde tradicionalmente se acumulan tareas manuales y costos invisibles. Pero el toque humano sigue en el origen del producto: equipos que viajan, negocian con proveedores locales, curan itinerarios y entienden el destino antes de convertirlo en paquete.

La conversación apunta a un turismo más humano en lo importante y más estricto con la ineficiencia.

Un aliado para el agente de viajes

Aponte insiste en que la tecnología debe facilitarle la vida al viajero y al agente. En México, Exoticca se presenta como complemento para mayoristas, agencias y jugadores consolidados. Su apuesta está centrada en el B2B.

Para el agente mexicano, eso abre una oportunidad concreta. Los grandes viajes ya no dependen solo de armar piezas sueltas, perseguir confirmaciones o resolver imprevistos sobre la marcha. Si el proveedor controla producto, tecnología, soporte y seguimiento, el agente puede concentrarse en lo que más valor genera: entender al cliente, traducir complejidad y cerrar con confianza.

El valor de la asesoría

Ese punto resulta clave. En los viajes complejos, el viajero puede buscar información por su cuenta, comparar precios y llegar con una idea más o menos clara. Pero cuando aparecen destinos como Japón, Corea, África, Medio Oriente, Bután, Islandia o Machu Picchu, la decisión incorpora algo más que precio: certeza, asesoría, flexibilidad y respaldo.

La rentabilidad como consecuencia

Por eso la rentabilidad vuelve al centro del turismo. Funciona como consecuencia de operar mejor. Una empresa rentable escucha al cliente, usa tecnología donde agrega valor, reduce procesos que estorban y coloca el talento humano donde realmente importa.

El futuro del trade turístico

La conversación con Rafael Aponte deja una conclusión relevante para el trade mexicano: la tecnología no elimina al buen agente de viajes. Lo obliga a jugar en otra liga. El agente que solo cotiza pierde terreno. El que entiende producto, domina herramientas, responde rápido y genera confianza se vuelve más necesario.

El turismo que viene será más tecnológico, más medible, más flexible y más exigente.

Y quizá esa sea la señal más importante para los empresarios turísticos: el futuro no pertenece al que tenga más estructura ni al que prometa más barato. Pertenece al que opere mejor, entienda más profundo y convierta la confianza en rentabilidad.

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