Tragicomedia

EL AICM

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La tía que se maquilla para el Mundial

Vamos directo.

El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México no se está transformando.
Se está maquillando.

Y no sabemos si bien o mal… pero se maquilla.
Con ganas. Con prisa. Con ese nervio de “ya viene la fiesta y no alcanzó el tiempo”.

Porque el Mundial no pide fondo.
Pide cara.

🎭 ACTO 1: México frente al espejo

Aquí hay algo muy nuestro.

No arreglamos la casa completa.
Arreglamos la sala.

No porque no sepamos.
Porque eso es lo que se va a ver.

El AICM es exactamente eso:

  • Pintura nueva 
  • Pantallas bonitas 
  • Señales claras 
  • Baños que ahora sí se pueden presumir 

Todo listo para la primera impresión.

Ese momento en el que el visitante entra y dice:
“Oye… se ve bien”.

Y listo.

Con eso basta.

🎭 ACTO 2: La tía entra a la fiesta

El AICM es esa tía.

Esa tía que se arregla a ultima hora, en chinga pero con dedicación… con exceso.

Se maquilla más de la cuenta.
Se pone base, polvo, corrector… capa sobre capa.
Se ve espectacular… desde lejos.

Llega a la fiesta.

Se acomoda.
Sonríe.
Saluda.

Y en ese primer momento… nadie duda.

Eso es el aeropuerto hoy.

Una primera impresión bien trabajada, aunque sea a ultima hora.

🎭 ACTO 3: Empieza la música

Pero claro… la fiesta sigue.

La tía empieza a bailar.

Hace calor.
Se mueve contoneando las caderas infinitas.
Se ríe.

Y entonces pasa lo inevitable.

El rímel se corre.
La base se abre.
El maquillaje empieza a revelar lo que siempre estuvo ahí.

El aeropuerto también.

  • Aparecen las filas 
  • Se siente la saturación 
  • El flujo se rompe 
  • El sistema se tensa 

Y lo que estaba cubierto… empieza a salir.

Porque el maquillaje, por más bien puesto que esté,
no aguanta el ritmo de la realidad.

🎭 ACTO 4: El abrazo incómodo

La tía se emociona.

Abraza.
Baila más.
Suda más.

Y en algún momento… alguien termina con la camisa marcada.

Ese famoso “Angel face” estampado como recuerdo de la noche.

El AICM hace lo mismo.

Te deja marca.

  • Retrasos 
  • Esperas 
  • Caos en accesos 
  • Sensación de que todo está al límite 

Nada grave… pero todo evidente.

Porque ya no estás viendo la superficie.

Ya estás viviendo el fondo.

🎭 ACTO 5: La verdad que siempre sale

Y entonces llega ese momento silencioso.

Ese donde todos se dan cuenta… pero nadie lo dice.

La tía no es la imagen que proyectaba al entrar.

No es la glamorosa.
No es la perfecta.
No es la que parecía.

Es simplemente… otra más.

Humana. Cansada. Rebasada por la noche.

El AICM también.

Ese aeropuerto que parecía listo…
resulta ser el mismo de siempre.

Saturado.
Limitado.
Sobreexigido.

EPÍLOGO: Hermelinda, pero con estilo

Y aquí viene la joya.

No importa.

De verdad, no importa.

Porque el objetivo nunca fue ser perfecto.
Fue parecer suficiente.

Y eso se logra.

El visitante entra.
Ve lo bonito.
Se lleva esa primera imagen.

Y aunque después venga la realidad… la narrativa ya quedó.

El AICM no es un aeropuerto nuevo.
Es un aeropuerto que domina el arte de presentarse.

Como esa tía que, pase lo que pase en la pista, entró a la fiesta como si fuera la más espectacular.

Y sí…

al final de la noche,
cuando el maquillaje ya no aguanta,
cuando la verdad asoma,

te das cuenta de algo muy mexicano:

Que debajo de todo ese esfuerzo, de toda esa capa, de toda esa ilusión…

no estaba una diva internacional.

Estaba Hermelinda Linda.

Y no está mal.

El problema no es ser Hermelinda linda.

El problema es creer que el maquillaje iba a aguantar toda la fiesta.

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