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Huivulai: isla paradisíaca de Sonora que espera despertar

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En la costa del Pacífico, enclavada dentro del Mar de Cortés, se erige frente a la Bahía de Tóbari, municipio de Cajeme, una isla fascinante de 17 kilómetros de largo por 1.2 de ancho: Huivulai.

Huivulai, que en idioma mayo significa “cuello largo”, probablemente inspirado porque su hábitat, dotado de un surgidero de agua dulce en el que proliferan palmas datileras, es albergue prodigioso para diversas aves como la garza, corveta, grulla, albatros, sirirí colorado, pelícano y gaviota.

Isla paradisíaca donde el sol al despuntar y ocultarse despliega espectáculos de naturaleza sin igual y cuya belleza ofrece indescriptibles contrastes, no sólo por la alternancia de valles y montañas, sino particularmente del derivado de sus majestuosas y elevadas dunas costeras de fina arena, dotadas de plantas halófitas, que se abren paso hasta desembocar en las aguas apacibles del mar que le rodea, y al que arriba de noviembre a marzo la ballena gris.

Playas que justamente por su tranquilidad, son propicias para realizar diversas actividades acuáticas además de pesca de distintas especies como sierra, lisa y mero, entre otras.

 Huivulai es una de las 13 principales islas que forman parte del territorio de Sonora

Y una de las 900 islas ubicadas en el Mar de Cortés reconocidas nacional y mundialmente por sus paisajes, biodiversidad y riqueza de sus aguas, al ser su ecosistema insular zona desde el punto de vista ecológico de los más intactos y fértiles.

Sin embargo, en el caso de la isla Huivulai, dicha importancia es todavía mayor, puesto que posee además un valor sagrado para la cultura Mayo, autodenominada Yoreme (el que respeta), tal y como la isla Tiburón la reviste para la Seri. Lo lamentable es que Huivulai, hoy en día, es una isla olvidada, pero su potencial como destino turístico es indudable y sólo está en espera de despertar.

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