Tragicomedia
Mexicana de aviación como el burrito…
Da unos pasos pa delante y otros tantos para atrás.
Hay proyectos en México que nacen con plan de negocios.
Y hay otros que nacen con música de mariachi, aplauso en mañanera y lágrima en el ojo.
Mexicana de Aviación es de los segundos.
Porque esto no fue un relanzamiento…
fue una resurrección con estampita, veladora y “Dios proveerá”.
Y ya sabemos cómo acaba eso en el país del:
“échale ganas” y “del ahí se va”… y si no jala, pues “ni modo ya estaría de Dios”.
Acto 1: el México que vive de sus recuerdos
Aquí no revivimos una aerolínea.
Revivimos al tío que en cada Navidad suelta:
“no, hombre, antes sí había servicio…”
“Es que Mexicana era otra cosa…”
“Es que antes sí te daban de comer…”
Sí, tío… pero también había menos competencia y otro mundo.
Hoy el mercado no se anda con cuentos.
Aquí no gana el que tiene historia… gana el que llena aviones.
Acto 2: números que no se tapan con un rebozo
Vamos a lo sabroso.
Mexicana hoy vuela con:
- 5 avioncitos (cinco… contaditos, como tortillas en casa ajena)
- unos 14 destinos
- como 17 vuelos diarios
- y alrededor de 1,100 pasajeros al día
Pero aquí viene el detalle que casi nadie explica:
Mexicana ha transportado cerca de 953 mil pasajeros… en total
en casi tres años de operación
Eso significa:
unos 35 mil pasajeros al mes
y apenas 420–450 mil al año
En un país que mueve más de 60 millones de pasajeros anuales.
O sea:
Mexicana es ese compadre que llega a la carne asada con una bolsita de hielo… cuando todos ya trajeron la hielera llena.
Representa menos del 1% del mercado.
Eso no es competir… eso es ir de invitado.
Acto 3: la pelea contra los que sí saben cómo está el negocio
En una esquina:
- Volaris
- Viva Aerobus
- Aeroméxico
Gente que:
- le sabe al costo
- le sabe al pasajero
- y cuando se equivoca, corrige en caliente
Y en la otra esquina:
Mexicana
con 5 aviones y muchas ganas
Y todavía para que amarre el nudo:
Volaris y Viva quieren juntarse para quedarse con casi el 70% del mercado
O sea… mientras unos ya están partiendo el pastel, otros siguen viendo si sí, si no, si cómo.
Acto 4: el negocio donde perder no duele (porque no es tu lana)
Aquí viene lo más mexicano de todo esto.
Mexicana pierde dinero.
Y no pasa nada.
Porque cuando el negocio es del Estado, el fracaso no se mide en pérdidas… se mide en cómo lo cuentas.
Es como ese cuate que pone negocio, quiebra y dice:
“no tronó… estamos en reestructura”.
Pero con dinero de todos.
Acto 5: rutas que parecen ensayo y error… pero con presupuesto
Mexicana abre rutas.
Mexicana cierra rutas.
Mexicana vuelve a intentar rutas.
Más que estrategia, parece:
“a ver si pega”.
Mientras los demás:
- miden hasta el último asiento
- ajustan precios como relojito
Mexicana anda en modo:
“vamos viendo”.
Acto 6: el sueño americano… pero desde la banqueta
Y aquí es donde aprieta el zapato.
Mexicana no vuela de forma regular a Estados Unidos.
El mercado grande.
El que deja billete.
Es como poner tu Uber… pero solo darle servicio a tu esposa e hijos.
Mientras Aeroméxico, Volaris y Viva Aerobus cruzan diario…
Mexicana sigue en:
“ahorita… deja veo”.
Acto 7: la aerolínea que casi nadie ve
Otro detallito que cala.
¿Dónde están los anuncios?
¿Dónde está la campaña?
No está.
Mexicana no está en la mente del consumidor.
Está en el discurso mañanero
Y en aviación, si no estás en la cabeza del pasajero…
no estás en su cartera.
Acto 8: el verdadero problema (y no, no es volar)
Mexicana vuela bien.
Sí.
Pero eso es lo mínimo.
Aquí gana el que:
- llena aviones
- mueve volumen
Y Mexicana… todavía anda en eso.
Epílogo: lo que todos pensamos… pero nadie se anima a decir
Mexicana no es un fracaso.
Pero tampoco es el regreso glorioso que nos contaron.
Es… un proyecto con buena intención, mucho discurso… y poca realidad.
Un vuelo que sí despega… pero que a la mera hora no levanta.
Y en este país eso nos encanta.
Porque México es experto en eso:
- cortar listones antes de tiempo
- aplaudir antes de ver resultados
Al final, Mexicana es como ese amigo que jura que ahora sí ya cambió:
lo ves, le echas porras…
pero en el fondo dices:
“ahora sí, ojalá no sea puro cuento… porque si no, nos salió más caro el caldo que las albóndigas.”