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Dioses aztecas: conoce lo más importantes

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La cultura del pueblo mexica tiene uno de los sistemas de dioses más ricos y diversos del mundo antiguo. Su panteón de compone de más de cien deidades, provenientes de distintas partes y pueblos de Mesoamérica, muchos de ellos originados en el propio Valle de México. Los dioses aztecas tienen distintas jerarquías y se dividen en varias categorías, como dioses creadores, de la fertilidad/cultivo, y de la guerra y la energía.

Cada uno de los dioses aztecas representa un aspecto distinto de la realidad, de la misma existencia del ser humano a la naturaleza y a la guerra. Su cosmovisión es única y no sigue una línea del tiempo lineal, con deidades que juegan distintos roles, pudiendo ser al mismo tiempo, madre y abuela.

Quetzalcoatl y Tezcatlipoca / Dioses aztecas

Estos son los principales dioses aztecas:

Ometéotl

Comenzamos este listado de dioses aztecas con Ometéotl, el dios de la creación. Es llamado como el “Dios Doble” o “El que se creó a sí mismo”. Es quien suministra la energía cósmica universal a todas las cosas y mantiene el ritmo del universo. En Cantares Mexicanos (Moyocoyatzin).

“En ningún lugar puede ser

La casa del sumo árbitro;
En todo lugar es invocado,
En todo lugar es venerado;
Se busca su renombre, su gloria en la tierra

Nadie puede ser,
Nadie puede ser amigo
Del que hace vivir a todo;
Solamente es invocado,
Sólo a su lado y junto a él

Puede haber vida en la tierra”.

A pesar de su gran importancia, no es uno de los dioses más populares del panteón de dioses aztecas, y acorde a académicos como Miguel León Portilla, parece que los sabios de su época lo usaron para aglutinar otros dioses.

Ometéotl tiene también una dualidad masculina y femenina. En su expresión dual es Ometecutli y Omecihuatl, Señor y Señora de la dualidad, y padres del universo.

Ometeotl / Dioses aztecas

Ometecuhtli

Ometecutli es la representación de la esencia masculina de la creación. Es el padre de los cuatro dioses que rigen al mundo conocido: Tezcatlipoca rojo (Xipetótec), Tezcatlipoca negro (Tezcatlipoca), Tezcatlipoca blanco (Quetzalcóatl) y Tezcatlipoca azul (Huitzilopochtli). Se lo representa como dios de la vida, la regeneración y el amor. Reside junto a Omecihuatl en Ilhuícatl-Omeyocán, el treceavo cielo.

Omecihuatl­

Omecuhtli es la diosa creadora femenina. Es, junto a Ometecuhtli, parte de la dualidad que crea al universo y a todos los dioses. Madre de Quetzalcóatl, Xipe Tótec, Tláloc y Tezcatlipoca, se la conoce también como la diosa de la vida, la regeneración y el amor. También se la llama Tonantzin, la madre.

Quetzalcóatl / Dioses Aztecas

Mictlantecuhtli

También conocido como Mictlantecuhtzi, o Tzontémo, es el dios de la muerte y Señor de Mictlán, el inframundo mexica, con nueve ríos subterráneos. Se le representa como un esqueleto y su calavera tiene muchos dientes. Es uno de los dioses aztecas principales por sostener el cielo y se le asocia con arañas, murciélagos y búhos. Reina junto a su esposa Mictecacihuatl.

Mictecacihuatl

Mictecacihuatl o Chalmecacihuatl es la reina de  Mictlán y consorte de Mictlantecuhtli. El propósito de la “Dama de la Muerte” es vigilar los huesos de los muertos. Se cree que murió durante el parte y que con el paso del tiempo, evolucionó en la Santa Muerte.

Mictlanciuatl / Dioses aztecas

Tonatiuh

Tonatiuh, “el luminoso” o “el que calienta” es el Dios Sol. Es la deidad de los guerreros caídos en batalla, de las mujeres que murieron en su primer parto y de los sacrificados en su honor. Se asocia con las águilas y se le representa con el glifo del movimiento. Fue el Cuarto Sol.

Quetzalcóatl

Uno de los dioses aztecas más importantes, Quetzalcóatl, “la serpiente emplumada”, es hijo de Tonacatecuhtli y Tonacacihuatl y se dice que nació rubio y de ojos claros. Es uno de los dioses aztecas más importantes del panteón, en gran medida porque creó al hombre durante el Quinto Sol.

Quetzalcoátl es el dios de la vida, la luz, la sabiduría y la fertilidad. Protege a las formas de gobierno y es el patrón del día. Fue el Sol de la Segunda Edad.

Foto: Thelmadatter/ Mictlantecuhtli / Dioses aztecas

Tezcatlipoca

Considerando el oponente y el lado oscuro de Quetzalcóatl, Tezcatlipoca “el espejo que humea” es el señor del cielo y de la tierra, así como del fuego y de la muerte. Es uno de los dioses aztecas más complejos y se le rendía tributo en una sola representación. Su espejo de obsidiana le servía para observar todas las acciones y pensamientos de la humanidad.

Es el dios de los gobernantes, hechiceros y guerreros, y la representación de la noche, la discordia, el cambio y tentación. Es protector de esclavos y puede aparecer como un jaguar.

Fue el Primer Sol en alumbrar el mundo.

Huitzilopochtli

Hijo de Coatlicue, es el dios de la guerra y el guardián del pueblo mexica. Es quién ordena la fundación de México-Tenochtitlan. Su punto cardinal es el sur y es el dios principal de los tlatoanis mexicas, quiénes piden su fuerza y favor mediante el sacrificio de guerreros enemigos cautivos.

Al conquistar otros pueblos, en honor de Huitzilopochtli, los mexicas reconocen la existencia de otros dioses patronos de los diversos pueblos, los cuales se añaden a su propio panteón.

Su nombre significa “colibrí del sur”.

Foto: Chalchitlicue / dioses aztecas

Xipe Tótec

Conocido como el dios desollado, es con su sacrificio que entrega la nueva piel que simboliza la vegetación en primavera. Es el dios de la vegetación, la agricultura, la primavera y el este. Por sus dones reverdecen los cultivos. Representa la parte masculina del universo la renovación y el desprendimiento de lo que no es útil.

Se le adoraba con sacrificios humanos, desollándolos como él hizo con su propio cuerpo para alimentar a la humanidad. Se le piden lluvias nocturnas, para favorecer los cultivos de maíz.

Ehécatl

Dios portador del viento y la vida, también se le conoce como una de las expresiones de Quetzalcóatl y es uno de los dioses encargados de la creación de la realidad como la conocemos.

Es quién sopla a la creación bajo el Quinto Sol, el cual se encontraba estático junto a la luna,  dándole movimiento a la realidad y dándole vida a lo que está inerte. Se enamora de una muchacha humana, por lo que le otorga a los seres humanos la capacidad de amar, para que ella pueda corresponderle. Se lo representa con una máscara roja en forma de pico.

Foto: Alejandro Mejía/ Tláloc / dioses aztecas

Tláloc

Amado por su capacidad para traer buenas lluvias para los cultivos y temido por sus tormentas, Tláloc es el dios de la lluvia, los rayos y terremotos. Es uno de los dioses aztecas más venerados, llamado “el que hacía brotar las cosas”. Su esposa es Matlalcueye, diosa del agua viva.

Dada su asociación a las lluvias, se le conoce como Dador de Vida y Destructor, ya que escapa del entendimiento de bondad y maldad. Se le rendía culto para obtener mejores cosechas y sustentar así a la comunidad. Es padre de los tlalocas, cuatro deidades que marcan las esquinas del universo y que en sus vasijas míticas contienen buena lluvia, granizo, sequía y agua contaminada.

Fue el Tercer Sol de la mitología azteca.

Coatlicue

Es una de las diosas aztecas más importantes porque representa relación entre la vida y la muerte. Es la diosa de la fertilidad y la guía del renacimiento. Su nombre significa “la de la falda de serpientes”. Se la representa sin cabeza, siendo esta sustituida por chorros de sangre con forma de serpiente y con los senos caídos por alimentar tanto a dioses como humanos.

Su representación más significativa se encuentra en el Museo Nacional de Antropología, donde la representa con pies y manos con forma de garras, una falda de serpientes entrelazadas y con un collar hecho de corazones y cráneos humanos.

Foto: Luidger / Coatlicue/ Dioses Aztecas

Chantico

Es la diosa de los fuegos del hogar y la estufa, de los volcanes y  del corazón; responsable de la maduración de los cultivos, principalmente del maíz.

Se representa con la mitad de su cara de color negro y la otra de color rojo,  con rayos en su espalda, ya que es la diosa de la luz brillante.

Xiuhtecutli

Es el espíritu del fuego y el calor, consorte de Chantico. Se lo representa como un hombre anciano con la cara pintada de negro o amarillo, acompañado de un alacrán, el cual mediante su picadura representa el calor de este dios.

Nanahuatzin

Es el dios de la humildad y quién se sacrifica ante los dioses para darle vida al Quinto Sol. Los dioses aceptan su sacrificio y esperan el nacimiento de este dios desde el oriente. Se lo asocia a la cura de enfermedades a la piel, dones que puede quitar fácilmente, por lo que fue muy adorado.

Su nombre significa “el lleno de llagas” y es quién ayuda a Quetzalcóatl a encontrar el primer alimento para la humanidad.

Chantico / Dioses aztecas

La leyenda de los Cinco Soles

¿Sabes qué significa el calendario azteca?

Algo importante que hay que saber para entender la mitología y los dioses aztecas, es que el mundo actual no es el primero. Para los aztecas, el tiempo trascurría en “soles” o eras cósmicas, periodos de creación y destrucción. Antes de ellos, en la tierra ya habían existido otros cuatro soles.

La primera era fue el Nahui Océlotl, que duró 676 años. Luego, la tierra se sacudió con vientos intensos y surgieron monstruos que devoraron a la gente. El Primer Sol fue Tezcatlipoca.

Luego, siguió el Nahui Atl (4 Viento). Este mundo existió por 365 años, hasta que la tierra volvió a temblar y los hombres se convirtieron en monos. El Segundo Sol fue Quetzalcóatl.

La tercera etapa es la Nahui Quiáhuitl. Después de 312 años, ocurrió una lluvia de fuego que transformó a algunos  hombres en guajolotes y aniquiló al resto. El Tercer Sol fue Tlaloc.

La cuarta es el Nahui Ehécat, el mundo previo al nuestro. Duró 676 años y terminó cuando la tierra se inundó y los hombres se convirtieron en peces. El Cuarto Sol fue Tonatiuh.

Actualmente vivimos en el tiempo del Quinto Sol, que comenzó con la siguiente leyenda. Se cuenta en medio del caos, el dios del fuego Huehuetéotl pidió que alguna deidad se arrojara a la hoguera para renacer como un nuevo sol. Se ofrecieron el dios Nanahuatzin y el Tecciztécatl, quienes se arrojaron a la hoguera, dando origen a la luna y el sol.

Nanahuatzin / Dioses Aztecas

Este nuevo universo se creó sobre la serpiente gigante Cipactli, En su cabeza se formaron trece cielos, en su centro está la tierra (Tlipac) y en su cola, nueve inframundos.

Tras la creación del nuevo mundo, Quetzalcóatl debía viajar al inframundo para recuperar los huesos de los humanos que se convirtieron en pez durante el Cuarto Sol (ve la última sección de este artículo). En la obra Mitos mayas y aztecas, de Karl Taube, la leyenda se cuenta así:

 “… y entonces Quetzalcóatl fue a Mictlan. Se acercó a Mictlantecuhtli; y le dijo: “He venido por los huesos, los huesos preciosos, los huesos de jade”, decía Quetzalcóatl. “¿Puedo con ellos poblar la tierra?”

Y Mictlantecuhtli le respondió: “Puedes quitarme lo que guardo con tanto cuidado con una condición – que desfilen cuatro veces alrededor de mi trono al soplar con esta concha”. De mala gana el Señor de Mictlan, daba su consentimiento. Le entregaba a Quetzalcóatl una concha de caracol que no tenía agujeros para los dedos. Pero los gusanos aburridos creaban los agujeros y las abejas volaban en su interior para hacer el sonido. Quetzalcóatl tenía que actuar con rapidez para tomar los huesos. El Señor de Mictlan, finalmente, dio la orden para que los huesos se recuperan, pero Quetzalcóatl pensaba que se trataba de un truco. En consecuencia Quetzalcóatl comenzó a correr. Entonces el señor de Mictlan ordenó que un pozo se excavara en el camino del dios que huía, cayendo en él. Quetzalcóatl revive eventualmente pero los huesos están rotos, y de ahí que haya seres humanos en todos los tamaños.

Foto: Flickr/ Gabiel Benavides

¿Qué te parecen estas leyendas y los fascinantes dioses aztecas?

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