México

Calaveras literarias para Día de Muertos

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Las Calaveras literarias son una de las tradiciones más queridas del Día de Muertos en México, junto con los coloridos altares, las flores de Cempasúchil y los niños pidiendo dulces. Una expresión de la creatividad de niños y grandes, son una de las muchas formas de los mexicanos de retratar la realidad. Pero, ¿de dónde vienen las Calaveras literarias? Y ¿cómo escribir una? Sigue leyendo para saber eso y mucho más.

Foto: Luisroj69/ Calaveras literarias

¿Qué son las Calaveras literarias?

Las Calaveras literarias o “calaveritas” son una composición tradicional del Día de Muertos en México, realizada en verso. Son una parodia de una persona (o situación), escritas de forma irreverente, pícara y bromista. Ofrecen la oportunidad de expresarse libremente a través del humor y tiene la particularidad de que se escribe en forma de epitafio.

Una protagonista común de las Calaveras Literarias es la muerte, que celebramos y tenemos por igual en nuestro país. En palabras de Octavio Paz: “El mexicano […] la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor más permanente”.

Las Calaveras literarias usualmente se acompañan con una ilustración relacionada a la muerte, como las tradicionales catrinas.

Historia de las Calaveras literarias

La historia de las Calaveras literarias comienza a finales del siglo XVIII. Se cree que la primera Calavera literaria de México fue obra del fray franciscano Joaquín Bolaños, miembro del Colegio Apostólico de Propaganda Fide de Guadalupe Zacarecas. Se encuentra en la obra de 1792 “La Portentosa Vida de la muerte, Emperatriz de los Sepulcros, vengadora de los agravios del Altísimo y muy señora de la humana belleza cuya célebre historia encomienda a los hombres de buen gusto”.

“Desabrida es la muerte mas para que no te sea tan amarga su memoria, te la presento dorada o disfrazada con un retazo de chiste… Va en forma de historia porque quiero divertirme”.

Esta peculiar obra dedicada a la estética de la muerte durante la era novohispana se considera una de las más divertidas de su tiempo, llena de humor negro. La “Calavera literaria” como tal estaba dedicada a un doctor.

Luego, en el siglo XIX surgieron los “panteones”, los antecedentes de las Calaveras literarias. Como una especie de epitafio burlesco, se auxilian del humor negro y la ironía para expresar ideas o sentimientos que no se podrían comunicar abiertamente.

De hecho, en ese periodo fueron bastante censurados y en ocasiones destruidos, ya que se usaban para expresar su descontento con políticos, artistas, funcionarios y personajes importantes.

Fue hasta mediados del siglo XVIII que las primeras Calaveras literarias se publicaron formalmente. Dos de los primeros medios que lo hicieron fueron “La Patria Ilustrada”, un semanario decimonónico, y “El Socialista”, un periódico de Guadalajara.

José Guadalupe Posada

En este periodo se empezó a acompañar las Calaveras Literarias con ilustraciones relacionadas a la muerte o al sujeto del que se habla. La más conocida es la famosa Catrina, de José Guadalupe Posada (ve la sección “José Guadalupe Posada y su Catrina” para saber más).

Después de la Revolución, se hicieron populares las Calaveras literarias dedicadas a personajes famosos, como Diego Rivera y Joaquín Pardavé. En los 40, el Taller de Gráfica Popular y otros medios de comunicación impulsaron esta forma literaria

Con el paso de los años, las Calaveras literarias se popularizaron y se volvieron parte esencial de la celebración del Día de Muertos, al grado que hoy son una de las actividades más típicas de los niños en las escuelas. ¡Incluso hay concursos para elegir las mejores!

Calaveras literarias

José Guadalupe Posada y su Catrina

Al hablar de las Calaveras literarias, no se puede dejar de lado la icónica Catrina, una acompañante regular de los divertidos textos.  La Catrina es la ilustración más conocida de José Guadalupe Posada, un grabador, ilustrador y caricaturista mexicano.

Oriundo de Aguascalientes, estudió en la Academia Municipal de Dibujo de Aguascalientes y luego entró como aprendiz en el taller litográfico de Trinidad Pedroza. Tras mudarse a León, Guanajuato, abrió su propio taller y comenzó a colaborar en varios periódicos como la Gacetilla y La Educación.

Luego se mudó a la Ciudad de México, en donde aprendió la técnica de grabado en plomo y Zinc. Sus obras retrataban la forma de vida del pueblo y criticaban los abusos del gobierno porfiriano y la explotación de la gente.

Su gran talento en la litografía y sus controversiales caricaturas políticas lo llevaron a colaborar en múltiples medios como La Patria Ilustrada, El Jicote, el Padre Cobos y El Popular.

Placa Catrina

Tras el inicio de la Revolución Mexicana, José Guadalupe Posada realizó ilustraciones satíricas que criticaban a personajes como Madero y Zapata, retrató personajes de la época, y sobre todo, ilustró las famosas Calaveras Literarias.

De su extensa obra, destacan especialmente las calaveras y las calacas, símbolo de las alegrías y los pesares del pueblo, y una expresión divertida

Las dibujó haciendo de todo, desde montando a caballo hasta vestidas de gala y tomando pulque, como haciendo referencia a lo cotidiano de la muerte.

La calavera más conocida es La Calavera Garbancera, publicada en 1913, que se burlaba de las “garbanceras”, gente con ascendencia indígena que se vestía al estilo europeo, renegando de su raza y herencia. La calavera no estaba vestida y sólo tenía el sombrero, aludiendo a la frase:

“…en los huesos pero con sombrero francés con sus plumas de avestruz”.

Diego Rivera y La Catrina

Foto: Tanke67

La ilustración original, rebautizada como “La Catrina”, fue retomada por el muralista mexicano Diego Rivera, quien la integró y la vistió con bufanda de plumas en su mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”, de 1947.

Desde ese entonces, la Catrina ha trascendido las Calaverias literarias y se ha convertido en el símbolo del Día de Muertos en México.

Museo José Guadalupe Posada

Cómo escribir una Calaverita literaria

Hay muchos tipos de Calaveras literarias, con extensiones, temáticas y estilos distintos, pero todas con ironía y rima

Por ejemplo, si quieres hacerla al estilo de la poesía popular, tu Calavera literaria debe tener cuatro estrofas de cuatro versos (cuartetos). Cada verso tiene ocho sílabas. Si prefieres escribirla a tu estilo también se acepta.

Lo que no puedes olvidar para escribir una Calavera literaria es:

Que esté escrita en versos y tenga rimas (asonante o consonante)

  • Esté escrita como un epitafio
  • Tenga elementos de ironía y burla
  • Describa bien una persona o situación
  • Relacionada con la muerte o la catrina
  • Usar lenguaje coloquial

Foto: Maryson/Calaveras literarias

Ejemplos de Calaveras literarias

A continuación, algunos ejemplos de Calaveras literarias, para que te inspires.

Revumbio de calaveras

Quien quiera gozar de veras
y divertirse un ratón,
venga con las calaveras
a gozar en el panteón.

Literatos distinguidos
en la hediondez encontré
en gusanos confundidos,
sin ellos saber por qué.

Y en gran tropel apiñados
Los vendedores corrían
contentos y entusiasmados
por el negocio que hacían.

Cereros de sacristía
que roban la cera al rato,
que con mucha sangre fría
se echan el sufragio al plato.

Guadalupe Posada

Calavera a Diego Rivera

“A Diego Rivera:
este pintor eminente
cultivador del feísmo
se murió instantáneamente
cuando se pintó a sí mismo”

Calavera del costo de las medicinas

Listas van y listas vienen,
y las medicinas tienen precios exorbitantes.
Cualquier dolor de barriga cuesta un dolor de cabeza y total nadie se alivia.
La muerte que no es tan tonta ya puso su botiquita que es una preciosidad…
Por supuesto con licencia de los de salubridad.”

Del Periódico “El Apretado”

Chateando estaba la muerte

Chateando estaba la muerte
buscado a quién atrapar
ella se sentía con suerte
un chico empezó a contestar
¿Dónde te puedo encontrar?
Jorge te dices llamar
a mi casa te quiero invitar
para poder platicar

Es un placer encontrar
una dama para platicar
siempre podemos chatear
pero tu casa no he de pisar

Por las buenas no quisiste
por las malas vas a ir
tímido me saliste
y te vas a arrepentir.

Fuente: calaverasliterarias.net

Calavera a Don Quijote

Ésta es de Don Quijote la primera,
la sin par, la gigante calavera.

A confesarse al punto el que no quiera
en pecado volverse calavera.

Sin miedo y sin respeto ni a los reyes
este esqueleto cumplirá sus leyes.

Aquí está de Don Quijote
la calavera valiente,
dispuesta a armar un mitote
al que se le ponga enfrente.

Ni curas ni literatos,
ni letrados ni doctores,
escaparán los señores
de que les dé malos ratos.

Sin respetar el talento
ni el dinero ni la gloria,
de todo humano elemento
formaré en sólo un momento
una inmensa pepitoria.

De mi potente pujanza,
nadie escaparse podrá,
pues al filo de mi lanza
hay que perder la esperanza
de que alguno vivirá.

No hay pues que hacerse ilusiones
y prevenid la mortaja,
pues tengo las intenciones
de rellenar los panteones
de muertos con o sin caja.

Me gustan los lagartijos
que se la echan de elegantes,
y que sin tlaco en la bolsa
van de sorbete y con guantes.

De ellos no quiero dejar
ni señales, ni semilla,
que haré polvo imperceptible
hasta su última canilla.

Del Jokey Club afamado,
ni un socio se ha de escapar,
que sus flacos esqueletos
pelados he de dejar.

Y de los diestros corceles
que han ganado mil carreras,
en el mundo dejaré
tan solo las calaveras.

Y por fin la emprenderé
con denuedo temerario,
con todos los que se ven
de nombre en el calendario.

A las Auroras y Anselmos
declaré cruda guerra,
y sus huesos dejaré
hechos un montón de tierra.

Aquí vendrán a buscar
los Brunos y los Benitos
lo que les pueda faltar
de sus huesos peladitos.

De los Celsos y las Conchas
las calaveras serán,
un infalible específico
para curar de las ronchas.

Los Darios y Doroteas
haré que anden a carreras,
buscando sus calaveras
que han de ser de las más feas.

Las Emilias presumidas
y los Enriques fachosos,
recogerán presurosos
sus canillas carcomidas.

Franciscos y Felicianas
que hacen de alegres alarde,
al panteón han de ir a dar
aunque se les haga tarde.

Las Gertrudis y Gabinos
por mustios y por troneras,
quieran o no, han de ser
sólo inmundas calaveras.

Los Herculanos valientes
y las Herminias felices,
se quedarán con los dientes
pelados como maíces.

Los Jacintos retobados
y las Jacobas traidoras,
serán, llegadas sus horas
puros huesitos pelados.

Las Leonides guapetonas
y los Leones presuntuosos,
se convertirán en unos
esqueletos asquerosos.

Manuelas y Marianitas
bailarán al mismo son
el jarabe de los muertos
a las puertas del panteón.

Los alegres Nicanores
y las Norbertas pintadas,
irán a ser a dolores
calaveritas peladas.

Las Onorinas famosas
y los Octavianos pulidos
en esqueletos roñosos
se han de mirar convertidos.

Las Paulas y los Pedritos
que anduvieron siempre juntos,
ya no se separarán
estando con los difuntos.

Las Quirinas salerosas
y los Quintines borrachos,
hasta muertos han de ser
solamente mamarrachos.

José Guadalupe Posada

Ahora que sabes todo acerca de las Calaveras literarias, ¿qué esperas para escribir la tuya?

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