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Park City en modo verano: naturaleza, montaña y una experiencia con espíritu propio
Park City presentó en México su estrategia de verano con un mensaje claro: el destino no es solo nieve. En un evento que combinó narrativa territorial y una auténtica gin experience de montaña, el destino estadounidense mostró su apuesta por posicionarse en el mercado mexicano más allá de la temporada invernal.
La presentación estuvo encabezada por Megan Wonderwood, International Marketing Manager de Park City; Gary Jones, ejecutivo de cuenta de Park City en TM Américas; y Sara Sergent, CEO de Alpine Distilling.
TM Américas, firma que representa al destino en México, fue el puente para acercar esta propuesta al trade y medios especializados.
Naturaleza como eje estratégico del verano en Park City
La propuesta de Park City verano México gira en torno a un concepto central: reconectar con la naturaleza como herramienta de bienestar.
Megan Wonderwood enfatizó que el destino busca ofrecer algo más que actividades al aire libre. Se trata de respirar aire puro, desacelerar y permitir que la montaña marque el ritmo del viaje.
Entre las experiencias destacadas se encuentran:
- Tratamientos de spa
- Sound baths
- Hiking y ciclismo
- Yoga con caballos en santuario de rescate equino
Yoga con caballos: una experiencia diferencial
En colaboración con un santuario de rescate, los visitantes interactúan con caballos rescatados en dinámicas diseñadas para trabajar energía y conexión emocional. La experiencia, explicó Wonderwood, genera una sensación profundamente calmante y diferenciadora.
Conectividad y gastronomía: argumentos clave para el mercado mexicano
La accesibilidad es parte del discurso estratégico.
Park City se ubica a 35 minutos de un aeropuerto internacional y cuenta con vuelos directos desde cinco ciudades mexicanas, un argumento relevante para el viajero nacional.
En gastronomía, el destino concentra:
- Más de 150 restaurantes
- Oferta culinaria diversa
- Propuesta artesanal local
El enfoque conecta directamente con el perfil del viajero mexicano, reconocido por su interés en experiencias gastronómicas de valor.
Un destino compacto, diverso y premium
Gary Jones detalló la estructura territorial del destino, destacando zonas como:
- Deer Valley
- Park City Mountain
- Kimball Junction
- Utah Olympic Park
Uno de los principales diferenciales es la escala: las principales zonas pueden recorrerse en aproximadamente 15 minutos en auto. Esta cercanía permite combinar actividades deportivas, cultura y gastronomía en una misma jornada.
Hotelería de alto nivel y residencias privadas
La oferta hotelera confirma el posicionamiento premium:
- St. Regis Deer Valley
- Stein Eriksen Lodge
- AC Hotel Park City
- Sheraton Park City
- Hyatt Place Park City
Además, existen residencias privadas de alto lujo con servicios personalizados que incluyen chef, chofer y transporte aéreo privado.
Actividades al aire libre durante el verano
Park City cuenta con:
- 240 kilómetros de senderos
- Rutas de ciclismo de montaña
- Trekking para distintos niveles
- Rafting y experiencias en lagos
La infraestructura que en invierno funciona como pista de esquí, en verano se transforma en red deportiva multifuncional.
Historia, cultura y posicionamiento gastronómico
Park City conserva su herencia minera, visible en tours por antiguas minas y destilerías locales.
Main Street concentra:
- Más de 100 tiendas independientes
- 47 edificios inscritos en el Registro Nacional de Lugares Históricos
- Galerías y restaurantes
Durante verano y otoño, el calendario incluye eventos como:
- Park City Market
- Latino Festival
- Concursos de coctelería
- World’s Longest Shotski
Un destino en el radar Michelin
Park City ya figura en el radar de la Guía Michelin, reforzando su aspiración gastronómica y consolidando su evolución hacia un destino integral donde naturaleza, lujo, historia y cocina convergen.
La estrategia de Park City verano México busca ampliar la narrativa del destino ante el mercado nacional, posicionándolo como una propuesta integral de montaña durante todo el año.
Naturaleza, conectividad, lujo accesible y experiencias con identidad propia forman parte de una construcción territorial que va más allá de la temporada de nieve.
El mensaje es claro: la montaña también se vive en verano.