Pueblos mágicos

El Oro: lugar para curarse del espanto

Publicado el

Por más de doscientos años, las minas del Pueblo Mágico El Oro, en el Estado de México y a 8 kilómetros de Tlalpujahua, produjeron extraordinarias cantidades de oro, plata y zinc, al grado en que, por un periodo, fueron de las más ricas del mundo. Tal abundancia atrajo a pobladores de todos los confines del mundo, que plasmaron su estética en sus construcciones y su gastronomía.

Actualmente, El Oro es un pueblo de aires europeos rodeado por bosques de oyameles y pinos, con la gran cualidad de enamorar a cualquier visitante. A poco más de dos horas y media de camino de la CDMX, esta preciosa población es ideal para descubrir en un día.

Qué ver

Al llegar por la mañana, lo primero que hay que hacer es pasear por el pacífico Jardín Madero, donde está el árbol del Bicentenario. Si tienes hambre, alrededor hay varias sencillas panaderías famosas por sus dulces biscochos y su café caliente.

De aquí dirígete a calle Hidalgo para visitar la capilla de Santa María de Guadalupe con su precioso atrio y su jardín de rosas. Un poco más adelante está el Palacio Municipal, cuya fachada Art Nouveau, resguarda el mural El Minero, del artista Manuel D’Rugama, y que representa la vida en El Oro hace cien años, mostrando el contraste entre las duras vidas de los mineros y los ricos que poseían las minas.

Y, fueron justamente los miembros de la clase alta quienes mandaron construir el cercano Teatro Juárez, la construcción más rica e importante del pueblo. Se construyó en 1907 para alojar óperas, zarzuelas y obras de teatro isabelino, y tiene una ornamentación exquisita de madera y detalles dorados. Los domingos se organizan proyecciones y eventos culturales que vale la pena ver. Afuera, hay una pequeña tienda de suvenires, por si quieres llevarte un detallito a casa.

Gastronomía

A unos minutos está el Mercado Municipal, que como todo buen mercado tiene abundancia de opciones para probar los antojitos locales y comprar artesanías y alimentos.

Otra muy buena opción para explorar la artesanía local, es el Centro Artesanal El Oro, dentro de una antigua bodega ferroviaria, en donde encontrarás todo tipo de piezas decorativas y gastronómicas, como cestos de ocoxal (de hojas secas de pino) y licor “La Chiva”, a base de hierbas y anís, y que se cree que “cura el espanto”.

Otra visita interesante es a la Plazoleta del Vagón, donde está la vieja estación de trenes, y el peculiar restaurante/vagón “Express Minero“, ideal para tomar algo. Sobre la misma avenida, encontrarás el Tiro Norte, una construcción recientemente restaurada que solía ser parte fundamental del trabajo minero y que tiene un bonito mirador.

Historia

Si te interesa la historia, date una vuelta por el Museo de la Minería, que a través de fotografías, artefactos y muestras de minerales, explora el pasado de esta peculiar –y peligrosa- industria.

Ahora que, si tienes ganas de disfrutar de la naturaleza, El Oro tiene las presas de Brockman y Victoria, una frente a la otra, donde podrás realizar actividades como pasear a caballo, acampar o pescar. Hay también varias opciones de cabañas, por si quieres quedarte unos días más.

Si vas con niños pequeños, te recomendamos tomar el tranvía turístico, que recorre tanto El Oro como la presa Brockman, y que es una muy buena opción para aprender más de este fantástico pueblo de mano de un cronista experto.

Y, si viajas a El Oro entre noviembre y marzo, te invitamos a visitar San José del Rincón, a media hora de camino, uno de los santuarios de las mariposas monarca.

¿Listo para tu próxima escapada?

Te puede interesar

Salir de la versión móvil