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¿Miedo a los puentes? Conoce la leyenda del Puente del Diablo

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La leyenda del Puente del Diablo es una de esas que han pasado de generación en generación en el estado de Durango, ¿la conoces? Te invitamos a leer la historia.

Hace mucho tiempo, al lado de la hacienda llamada Navacoyán, junto al Río del Tunal, sucedió algo extraordinario que dejo atónito a todo el pueblo. Cuando el gobernador se dio cuenta de que hacía falta mantener una mejor comunicación con los pobladores del otro lado del río, decidió buscar al mejor albañil del pueblo y convencerlo de realizar el proyecto para unir ambos poblados. Ambos firmaron un contrato donde establecía la fecha en que debería ser finalizada y entregada la construcción, donde también se le advertía que, si no terminaba a tiempo, perdería la mitad de las ganancias.

El albañil consiguió ayuda y comenzó la obra sin demora alguna pero, cuando estaba a punto de terminar el plazo del contrato, una terrible tormenta se desató con toda la furia, provocando que el nivel del río aumentara y arrastrara la construcción del albañil. Cuando se percató, el albañil entró en desesperación, pues ya no había tiempo para reconstruir el puente. Tal era su angustia que huyó a un escondite y comenzó a reflexionar. Las horas pasaban y no dejaba de pensar en que no le pagarían y, para colmo, perdería su prestigio como el mejor albañil del pueblo.

Conforme caía la noche, el albañil se comenzó a resignar a las consecuencias pero, cuando estaba a punto de irse a casa, una fuerte ráfaga sopló hasta formar un remolino, del que apareció un pequeño hombre de 30 centímetros de alto, y le preguntó:

– ¿Qué te pasa?

Asustado por la extraña aparición y sabiendo que estaba hablando con el mismísimo Satanás, el albañil le contó su problema, a lo que el hombrecillo respondió:

– Para mí, no hay imposibles. Yo puedo construir el puente que necesitas en una sola noche. Pero claro, hay un precio:

– ¿Cuál? – preguntó el albañil, temeroso de la respuesta.

– Necesito que a cambio, me des tu alma. Si aceptas, regresa mañana en la noche para cumplir tu parte del trato.

El albañil dudó, pero sólo un segundo, y luego aceptó el trato. ¿Qué podría pasar por su mente? Nadie lo sabe. Pero el albañil regresó a su casa y esperó a que el milagro sucediera.

A la mañana siguiente, el albañil se apresuró a ir al sitio de la construcción, deseando que estuviera completa. Al llegar, se encontró con un puente sólido que lo hizo emocionarse y dar saltos de felicidad. Tranquilamente, regresó a sus actividades cotidianas, casi olvidando el compromiso que había hecho. Pero llegó la noche, y con ella, el albañil comenzó a sentir una opresión en el pecho.

– Ya es hora -, escuchó una voz. Lentamente, se dio la vuelta, y ahí estaba el hombrecillo -yo he cumplido mi parte del trato, ahora es tu turno.

Y sin decir más, tomó al albañil de la pierna y lo arrastró hasta el puente. El albañil intentaba huir, pero el hombrecillo era sorprendentemente fuerte para su estatura, y lo obligó a sentarse debajo del puente, sin que se pudiera volver a mover.

Cuando llegó la luz del día, la familia del albañil ya estaba desesperada por encontrarlo. Cuando llegaron al puente, lo vieron sentado rígidamente y, al acercarse, comprobaron que estaba muerto. En ese momento, un fuerte remolino apareció sobre el cuerpo y se fue, sin dejar rastro del hombre que estaba ahí.

La leyenda del Puente del Diablo sigue viva en los pobladores de Durango

 

Imagen principal: Durango Oficial

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