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10 razones para viajar sola a Quebec City

10 razones para viajar sola a Quebec City

Cuánta razón tenía Chavela Vargas cuando dijo que “Uno siempre vuelve a los viejos sitios donde amó la vida”. Y ¿saben? Tuvieron que pasar 30 años para que me diera cuenta de que soy ese tipo de viajera que, cuando se enamora de un lugar, regresa todas las veces que puede, en todas las estaciones que puede y siempre tratando de llevar a quienes más ama. Como cuando estás enamorada hasta el tuétano y quieres que todo mundo conozca a tu novio para que vean lo maravilloso que es. Bueno, algo así me sucede con la Ciudad de Quebec, misma que pisé por primera vez cuando yo tenía 18 años.

 

Nunca me ha pasado con una persona, pero puedo decir que sí creo en el amor a primera vista porque eso fue exactamente lo que me ocurrió al bajar de ese autobús en 2005 y echar el primer vistazo a La Ville de Quebec.

 

Le Chateu frontenac quebec city

Foto: Montserrat Arcos Romo.

Quebec, yo quiero hablarte de amor…

Dicen los neurobiólogos que el enamoramiento se resume en una serie de reacciones químicas que te provocan diferentes sensaciones en el cuerpo, y de aquella primera vez recuerdo haber sentido dos cosas de forma clarísima: 1. Mucho, mucho frío. Eran inicios de febrero y el clima estaba a -10º C; y 2. Mucho, mucho amor. Al bajarme de ese camión lleno de estudiantes mexicanos y ver el centro todo nevado, con ese maravilloso aire europeo, me acuerdo que el corazón me empezó a latir muy rápido. Allí fue cuando supe que, para mí, éste siempre iba a ser un lugar especial.

A 13 años de ese primer encuentro sé que no me equivoqué.

Río San Lorenzo en Quebec City

 

Mi regreso a Ítaca

Desde entonces he regresado a la ciudad siete veces más, siempre encontrando algo nuevo que hacer, un lugar más que visitar y topándome perenemente con gente amable que tiene una extraña fascinación por los latinos. Lo digo en serio, cada que voy y digo que soy de México, la gente genuinamente se emociona y no falta quien trata de practicar su español conmigo, ya sea dándome instrucciones para llegar a algún lado o atendiéndome en una tienda o restaurante. Así que, no importa que viaje en pleno invierno o verano, siempre he sentido que, en cada llegada, Quebec y su gente me dan una bienvenida cálida y sincera. Debe ser su joie de vivre, que en español significa “la alegría de vivir” y es uno de los principios más representativos del lugar.

 

La joie de vivre se respira en todos lados, sin importar si es invierno o verano: en su gente amable, en su magnífica muralla (la única en Norteamérica, además de la que tenemos en Campeche), en sus calandrias y fiestas, en su centro histórico con esta clara arquitectura francesa, en su carnaval de invierno (el más grande del mundo), en su hotel de hielo…y, por supuesto, en su magnífico castillo: Le Châteu Frontenac, que actualmente funge como hotel y está ubicado frente al Río San Lorenzo. No sólo se trata del hotel más fotografiado del mundo, sino es la insignia indiscutible de la ciudad.

 

Le Chateu Frontenac nevado y Terrace Dufferin, en Quebec City

Foto: Montserrat Arcos Romo.

 

Como escribí al inicio, soy de las que trato de llevar a la gente que más amo a mis lugares favoritos, por lo cual -han de imaginar- estas visitas a Quebec han sido en todos los planes posibles: con mis papás, de trabajo con otros periodistas de viaje, con un exnovio que en ese entonces era mi novio, con mi hermana, y también sola.

Curiosamente, después de compartir este mismo destino con tanta gente, descubrí que, sin lugar a dudas, la compañía que más disfruto es la mía. Hoy puedo decir que realmente estoy convencida de que, para las mujeres, no hay mejor forma de visitar Quebec City y alrededores que “de a solapa”.

Pero ojo, antes de que se empiecen a imaginar de fondo la canción “All by myseeeeeelf…”, con todo y escena de Bridget Jones, me gustaría explicarles las razones del porqué estoy diciendo esto.

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10 razones por las que pienso que viajar sola a Quebec City es una GRAN idea

 

#1. Porque es una de las ciudades más seguras del mundo

Plaza de armas en Quebec City

Foto: Montserrat Arcos Romo.

Tomando en cuenta el contexto en el que vivimos en México, es de entenderse que uno de los factores que más tomamos en cuenta los mexicanos a la hora de elegir un destino es la seguridad del mismo; es decir, ¿qué tan seguros vamos a estar en nuestro viaje?

Ahora, viajar sola, sin importar a qué destino sea, involucra también despertar tus sentidos y ponerlos alerta porque, a final de cuentas, sólo te tienes a ti para cuidarte durante el viaje. Así que, aunque siempre es bueno viajar con una precaución sana que no nos lleve a la paranoia, la buena noticia es que aquí puedes relajarte un poco.

De acuerdo con datos de Numbeo, Quebec City ocupa el lugar #6 en el ranking de ciudades más seguras del mundo, lo cual francamente es un alivio para las viajeras en solitario porque no te tienes que andar preocupando si está muy oscuro o si vas a salir sola de noche porque las probabilidades de que te pase algo malo son casi nulas. Eso sí, con precaución sana SIEMPRE.

#2. Porque se come delicioso y se bebe aún mejor

Uno de los mejores tips que puedo darles para viajar a Quebec City y sus alrededores es llevarse un pantalón con resorte…créanme, lo van a necesitar para regresar de su viaje. Y es que aquí se come delicioso y se bebe aún mejor. Ahora, ¿eso qué ventaja tiene para las que nos gusta viajar solas? Pues que como no estás con el galán, ni la familia, ni nadie, puedes darte vuelo probando toda la rica gastronomía quebecoa sin que te de pena o tengas que hacerte de la boca chiquita delante de alguien.

Tenemos un artículo donde les platicamos más a fondo sobre la gastronomía de Quebec (pueden leerlo aquí → GASTRONOMÍA DE QUEBEC), pero así de botepronto hay tres cosas que sería un sacrilegio no probar:

  1. El poutine.

    ¿Qué es? Una deliciosa y nada saludable combinación de papas fritas, queso y gravy. Puede llevar más ingredientes, pero los tres que mencionamos son la base. Es uno de los platos típicos más famosos, no sólo de Quebec, sino de todo Canadá.
    ¿Dónde comerlo? Chez Ashton’s ($) o Poutineville ($$).

Poutine con salchichas de Chez Ashton's Quebec City

Foto: Montserrat Arcos Romo.

  1. Colas de castor

¿Qué es? No, no son castores reales. Así le llaman a este postre que está hecho a base de una masa frita semicrujiente en forma de cola de castor (de ahí el nombre). Arriba lleva ingredientes a tu gusto, puede ser crema de cacahuate con chocolate o lunetas, etc. Tampoco es muy saludable, pero ya te advertimos del pantalón de resorte.

¿Dónde comerlas? Es una franquicia que se llama Biever Tails, hay un local en el Viejo Quebec, muy cerca de Petit Champlain.

  1. Sidra de manzana traída de la Isla de Orleans

¿Qué es? Dicen que si la vida te da limones, hagas limonada. En el caso de los quebequenses, la vida les dio la Isla de Orleans (la cual se ubica a 30, 40 minutos de la ciudad) y ésta, a su vez, es una gran productora de manzanas. Por lo tanto, ¿qué se hace con tantas manzanas? Pues sidra, ¡salud!

 

¿Dónde comprarlo? En el Mercado del Viejo Puerto o Marché du Vieux Port, localizado -como bien lo dice su nombre- en el Viejo Puerto, muy cerca del centro y a unas dos cuadras de la estación de tren Gare du Palais.

Mercado del Viejo Puerto en Quebec City

Foto: Montserrat Arcos Romo.

  1. Porque es una postal viviente

Petit Champlain en Quebec City

Calle Petit Champlain. Foto. Montserrat Arcos Romo.

Como las personas saben que soy una “Quebequeliver” (osea, muy fan de esta ciudad), siempre me preguntan cómo es, y yo siempre contesto lo mismo:

La primera impresión que tuve sobre la Ciudad de Quebec es que me recordó a una de esas villas navideñas que venden en Costco donde todo es perfecto: la ciudad toda europea y perfectamente nevada, gente patinando perfectamente bien en la pista de hielo del centro, las personas todas felices paseando con sus botas de nieve y sus gorritos…en fin, tal cual como una villa navideña de Costco pero a escala real. Y la neta me encantó porque ¿cuándo vas a ver algo así en México? Por lo menos los chilangos a lo que más aspiramos es a ver nieve en el Nevado de Toluca o en el Ajusco, cuando mucho.

Así que toda esta introducción es para decirles que lleven cámara con muuuucha memoria. TODO por donde voltees, o casi todo, es una postal viviente, por lo que es muy difícil decidir a qué tomarle foto y a qué no.

  1. Comparada con otras ciudades de Canadá, Quebec City es barata

Bueno, vamos a hablar claro. Nosotros ganamos en pesos y allá se gasta en dólares canadienses, por lo cual no voy a decir que las cosas están así que digas ¡uuuy, qué baratas! PEEEERO, comparándola con otras ciudades del país como Toronto o Vancouver, la diferencia de precios es clara y Quebec es más económica por mucho, tanto en los taxis, el hospedaje, los restaurantes y la vida en general.

  1. Por sus hombres guapos

Queridas viajeras, yo me propuse ser 100% honesta con ustedes desde el inicio de este artículo y exponerles las razones por las cuales pienso que viajar solas a Quebec es buena idea. Y claro: que sus paisajes, que su comida, que su naturaleza, que la manga del muerto…¡pero, caray, una no está ciega! Y la verdad es que siempre me he preguntado ¡qué diablos comen los y las quebecoas que son TAN GUAPOS Y GUAPAS!

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Es decir, caminar por las calles de Quebec es como caminar en Guapolandia en donde te enamoras cada media cuadra de alguien diferente. La verdad, yo pienso que no es normal, así que tengo la teoría de que hay algo en la gastronomía quebecoa que los hace ser así, muy guapos…ah, y eso no es todo, ¡¡además hablan francés y son súper amables!!

Miren, yo nunca le he propuesto matrimonio a alguien, pero cada que voy a Quebec, me siento con ganas de hacerlo.

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Así que, queridas viajeras, bien sé que ligar no es el propósito del viaje, pero ni modo de no mencionar este punto que, a mi parecer, es una razón más del porqué es buena idea viajar sola a Quebec City.
Just saying…

  1. Es fácil tomar el transporte público

En Quebec City no hay metro, y no saben cómo me aterraba tomar el transporte público porque en ese entonces no sabía ni pío de francés y pensaba en cómo le iba a hacer si me perdía: ¿me costaría trabajo regresar?, ¿moriría de hipotermia en el intento?, ¿me rendiría y terminaría pidiendo un Uber? Pues sólo había una forma de saberlo, así que me atreví.

Aquí van dos tips: 1. Cada viaje en autobús cuesta 3.20 CAN y no da cambio, así que lo mejor es comprar los tickets en algún establecimiento donde el viaje redondo te cuesta 6 dólares, además de que ellos sí te pueden dar cambio. Para localizar qué establecimientos son los venden estos tickets pregunta en el módulo de información turística localizado frente al Châteu Frontenac.

  1. Descarga la app Nomade (RTC), aquí vienen rutas, horarios, precios y tiempo estimado de trayecto de los autobuses, por lo que con esto te será más fácil armar tu ruta. Además de que en cada autobús hay pantallas que te van indicando la ruta y en qué parada van.
  2. Porque hay actividades para todos los gustos

Trineo de perros en Quebec City.

Foto: Montserrat Arcos Romo.

No todas las mujeres somos iguales. Hay a quienes les gusta ir de compras, mientras que otras prefieren más el contacto con la naturaleza, y unas más optarán por ir a museos o simplemente conocer la ciudad recorriendo las calles a pie o a través de un tour. Sin importar si te gusta una cosa u otra (o todas), en Quebec vas a encontrar opciones para todos los gustos y bolsillos.

Por ejemplo, ¿tienes ganas de irte de shopping? Bueno, en Saint Foy está el epicentro de las compras en Quebec City, compuesto por tres malls, uno pegado al otro: Laurier Quebec, Place de la Cité y Place St-Foy. Ahora que si se te antoja más un paseo rodeada de naturaleza, Los Planos de Abraham (que es como el Central Park de Quebec) o el Parque Nacional de Jaques Cartier es perfecto para conectarte con la naturaleza y contigo misma.

Planos de Abraham Quebec City

Foto: Montserrat Arcos Romo.

Por último, ¿lo tuyo son los tours? Bueno, hay infinidad para elegir:

a) Recorriendo el centro a pie con un guía privado: Nomad Tours Quebec.

b) A bordo de una calandria: Caleches Quebec.

c) Conociendo la ciudad a través de sus pubs: Quebec Pub Crawl.

d) Como pasajero de un camión de doble cubierta en donde te puedes subir y bajar las veces que quieras en puntos específicos y turísticos: Tours du Vieux Quebec.

  1. Por sus escapadas

Escapadas en Quebec City.

Foto: Quebec Original.

Varios opinan que Quebec es una ciudad muy pequeña, y yo pienso: “Claro que todas las ciudades son muy pequeñas si las comparas con la CDMX”, pero el encanto que tiene Quebec City es que es una ciudad con varias opciones de escapadas al campo que puedes hacer en muy poco tiempo. Sin duda las tres más famosas son la Isla de Orleans, las Cascadas de Mountmmourecy y Levis, que está cruzando el Río San Lorenzo, justo enfrente de Le Châteu. El cruce en ferry te cuesta 6 dólares y puedes tomar fotos increíbles en el agua.

Estas tres escapadas puedes hacerlas por tu cuenta o en tour y valen mucho la pena porque aquí es donde te das cuenta que la Ciudad de Quebec tiene mucho más que ofrecer que sólo el centro y lo que rodea su muralla. ¿Y por qué hacerlo sola? Porque rodeada de paisajes tan bellos, es imposible no reflexionar sobre uno mismo. Como dicen, a veces es necesario perderte para volver a encontrarte.

  1. Porque el invierno te hace vivir experiencias únicas

Hotel de Hielo en Quebec City.

Foto: Montserrat Arcos Romo.

No les voy a mentir, en invierno hace tanto frío que a veces sientes que se te congelan hasta las ideas. Por eso, si quieres disfrutar del invierno, lo óptimo es que vayas de mediados de febrero a finales de marzo, cuando el frío ya bajó y es mucho más soportable. Nada que una buena chamarra y un par de botas no arreglen.

Pero viendo más allá del frío, el invierno en Quebec también te da la oportunidad de vivir experiencias únicas, como por ejemplo el visitar el Hotel de Hielo o hacer actividades que nunca imaginaste, por ejemplo realizar snowshoeing, esquiar o tomar un trineo de perros. Todas estas experiencias, al parecernos tan ajenas y exóticas, realmente te pueden cambiar la vida.

Trineo de perros en Quebec City.

Foto: Montserrat Arcos Romo.

  1. Porque en realidad sólo está a dos horas y media de Montreal

Si te vas en tren (lo cual recomiendo porque te deja en el mero centro de Quebec, estación Gare du Palais) haces cuatro horas; si te vas en camión, tres horas; y si te vas en auto, dos horas y media o menos. Realmente es un destino muy, muy cercano a la ciudad más grande de la provincia: la maravillosa ciudad de Montreal, la cual tiene vuelo directo desde la CDMX por Aircanada, Aeroméxico e Interjet.

Nosotras, las “rebeldes”

Actualmente veo una tendencia muy fuerte de mujeres viajando solas por el mundo, y debo decir que no me puedo sentir más contenta al respecto. Pienso firmemente que las mujeres que viajamos solas por gusto y elección vamos a contracorriente. Somos del club de las rebeldes que nos emociona más planear un viaje que una boda, aunque tampoco criticamos a quienes piensan diferente. De las que preferimos vivir una experiencia, que poseer algún objeto. De las que nos empoderamos cada vez que en un viaje las cosas no salen de acuerdo a lo planeado, y aún así logramos salir victoriosas. De las que sabemos que el idioma universal no es el inglés, sino la sonrisa.

Je t’adore, Québec

Para serles sincera no sé qué fue lo que me pasó aquella vez que pisé Quebec por primera vez en 2005, pero lo que sí sé es que, desde entonces, nunca me he ido del todo: una parte de mí permanece ahí, en esa ciudad que tanto amo y que me ha regalado algunos de los mejores días de mi vida. Al escribir esto pienso que no hay mejor manera de describir el amor que se puede sentir por un lugar que con la frase de Oliver Wendell Holmes que dice:

“El lugar que amamos, ése es nuestro hogar; un hogar que nuestros pies pueden abandonar, pero no nuestros corazones”.

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